Transiciones. Espera. Espiral.

¡Hola! Hace mucho que no paso por aquí. Han pasado demasiadas cosas y resulta difícil encontrar un solo tema del que hablar. Y a la vez, ha pasado tanto tiempo que he perdido el hábito y me cuestiono si realmente esto sirve de algo. Pero la verdad es que tengo necesidad de procesar la etapa que estamos viviendo ahora, y para eso, necesito escribir.

Dónde estamos…

Pues estamos en Madrid (gran sonrisa). Dejamos atrás Buenos Aires el 28 de julio. Embarcamos con nuestras maletas, mochilas, abrigos, niños y toda la ilusión, en un vuelo de 12 horas sin asiento prioritario… fun, fun. Y llegamos un 29 de julio a las 5 am, abrazos de nuestros padres y calorcito de verano. Thank you, Jesus. Pocas horas después conocí a mis sobrinas, abracé a mis abuelas y empezó la bacanal del jamón serrano y cerveza fría. Ya está, ya tengo todo lo que quiero en el mundo, me decía.

Atrás quedó…

Buenos Aires, amigos amados, familia y un sinfín de recuerdos imborrables. También los pocos muebles, utensilios de cocina y juguetes. Gracias infinitas a nuestros amigos Naty y Andrés que terminaron de vaciar el piso y repartir todas (no pocas) las cosas que quedaron dentro.

Ahora que escribo esto me sobrecoge una nostalgia, una necesidad de abrazarlos; esa tristeza de no saber cuándo volverás a ver a aquellos que han sido tu hogar durante casi cuatro años. Y es que no queda otra, hemos hecho las maletas y hemos “vuelto”, pero algo se ha quedado allí, algo que fue muy bonito, muy importante, muy transformador. Solo puedo decir GRACIAS por habernos hecho un hueco en vuestras vidas y habernos permitido compartir el tiempo, las ojeras y las pizzas – y el helado a domicilio (oh, cómo te voy a echar de menos ;)).

¿Y ese cambio?

El resumen es que, desde que nació Romeo, la rutina nos pesaba mucho y extrañábamos más si cabe a la familia. La realidad económica familiar, aunque milagrosa, era que Ezequiel estaba deslomándose y la perspectiva no iba a mejor, sino hacia más necesidad. Yo me quería incorporar al mercado laboral, por lo que íbamos a tener que buscar guardería (jardín) y colegio, y demás ajustes. Pusimos todo lo que queríamos y deseábamos en una balanza y valoramos cuál era el lugar en el que queríamos llevar a cabo todo aquello. Lo pusimos también en oración, buscamos consejo, estuvimos meses pensando y permitiendo también a Dios que dirigiera nuestros pasos. Los billetes de avión para venir a España ya estaban comprados: eran nuestras vacaciones de verano español (invierno argentino). Al final resultaron ser nuestros billetes de regreso a Madrid.

Realidad actual…

Es octubre y no tenemos trabajo. Uuuf, me ha salido muy negativo. Sí, tengo días en que me entra el ansia y me pregunto por qué Dios no ha abierto ya una puerta. Pero tengo otros en los que estoy calmada, sé que llegará, y que cuando se abra echaré de menos estos días de jugar con los niños y despertarnos de la siesta juntos. Es una edad tan tierna, son tan bonitos… hablo con total objetividad, jaja.

Estamos bien. Mis padres nos han abierto las puertas de su casa, tenemos una habitación para nosotros y otra para cada niño, hay un montón de espacio para que trasteen, y nuestras maletas descansan tranquilas en el sótano. Hay jardín. Si es que en realidad, ¿qué más puedo pedir?

Sencillamente, que se respondan mis preguntas existenciales. Sí, sí, ya sé, cómo todos, ponte a la fila. Pero sería más fácil, ¿verdad? Si supiera cuándo va a empezar a entrarme trabajo, aprovecharía cada día porque sé cuál es su fecha de fin. Si supiera qué día vamos a encontrar piso y en qué zona, podría anticiparme y dejar de fantasear con alquileres que no puedo pagar. Y adoraría a Dios por lo que Él ha hecho y hará.

Ves, necesitaba procesar. Ya está, ya estoy mejor. Necesitaba recordar…

…que Dios ya lo está haciendo, Él ya sabe la fecha, el dónde, el cómo y todo lo demás.

¿Por qué no dejo de preocuparme y me fío de su promesa?

Porque quiero hacerlo yo, quiero hacerlo ya y quiero dejarme de procesos y transiciones incómodas e insatisfactorias.

Dios está conmigo en esta transición. Dios está con nosotros. Está sobre todo lo que nuestro corazón desea y quiere que disfrutemos este lugar, momento y emoción.

Voy a adorar y dejar que mi mente descanse, que hoy ya ha tenido bastante guerra que batallar.

Buenas noches, y que esta semana luchéis y venzáis todo lo que os impida avanzar. Después contadme qué tal 😉

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