Anécdotas

¡Hola solecitos! Después de un tiempo pensando qué podía compartir en próximos posts, a falta de mayor inspiración, se me ocurrió que sería interesante dejar por escrito algunas anécdotas de esta etapa tan intensa de nuestra familia. Los niños son una fuente constante de sorpresas, ¿verdad? A veces de las buenas y otras de las malas. Vamos a ver qué sale de este pequeño buceo en los meses que acaban de pasar como una bala por delante de mis ojos…

Palabras – en casa hablamos en inglés, así aprendí yo el idioma y así aprenden ahora mis hijos, Dios mediante; así que perdonad que las anécdotas sobre palabras son en dos idiomas. ¡Espero que se entienda!

De las primeras palabras que dijo Jean Luca está “book”, pero ahora es más específico y ya dice algunos títulos. Hace unas semanas le regalamos el libro This is New York, un libro grande, con ilustraciones de los años 60 y descripciones de la ciudad de Nueva York. Sí, fue un regalo para mí más que para él, lo reconozco, pero no me pude resistir. Cuando lo quiere leer dice “york, york, york”, y señala con su dedo a la estantería donde está puesto. Ains, lo quiero estrujar tanto… Claro que sí, cariño, vamos a leer “york” juntos, y algún día, recorreremos todos sus rincones también.

Unos días antes le regalaron también otro libro, The fuzzy duckling. Ahora nuestra vida está llena de patos. Patos, patos, patos. O más bien “duck”. Esa misma semana, que estaban mis padres de visita, fuimos a un parque y vivimos más o menos lo de Hitchcock y sus “Pájaros” pero con patos, u ocas, no sé lo que eran. Nos rodearon por toooodos lados en el instante en que vieron que sacábamos las galletas para Jean Luca. Jean se reía mientras todos nosotros vigilábamos que ninguna oca le arrancara la galleta de la mano… hubo que sacar a algunas un poco por las malas, ¡qué hambre tenían! No sé si eso se le quedó grabado o qué, pero ahora es un amante de los patos. ¿Qué quiere que dibujemos? Patos. ¿Qué quiere leer? El pato. ¿Y qué tiene el granjero MacDonald en su granja? Patos…

Hábitos

Cuando volvemos del parque hay cierta rutina que cumplir: quitarse el abrigo y los zapatos, y después, lavarse las manos. Hay cierta pasión en lavarse las manos. Me parece que el chorrito de agua que cae del grifo le hipnotiza. Y cuál fue mi carcajada el primer día que fue corriendo directo al baño a mover la banqueta mientras repetía sin parar “washing, washing, washing…”.

Canciones

Hace unos meses estaba fregando los platos mientras Jean jugaba solo en el salón. Se aburrió y se vino a la cocina a ver qué pasaba. Como yo seguía ocupada se fue al lavadero, y se quedó parado delante de la lavadora. ¡Cuando me quise dar cuenta estaba cantando la canción del abecedario! En la lavadora hay una pegatina con las letras (algo sobre la energía del electrodoméstico), y ahí estaba apuntando su dedito mientras cantaba “ABCDEFGHI…”. ¡Es un genio (dijo toda madre de todo hijo siempre que pudo)! 😉

Skype

Las relaciones a distancia nos obligan a usar la tecnología para seguir conectados. Mis hijos están creciendo en una familia en que lo más normal es hablar con una pantalla. Al principio no entienden nada, pero ahora es lo más normal.

No dejo de sorprenderme del carácter cariñoso de Jean Luca. Mi suegra estuvo de visita/auxilio cuando nació Romeo durante dos semanas el pasado Junio. A los dos días de marcharse de vuelta a España hicimos una llamada de Skype. Cuando Jean Luca la vio, no solo le dio un beso, cosa que ya es bastante “normal” (aunque taaaan tierna siempre que ocurre), sino que me quitó el teléfono y le dio un abrazo… tuve que reprimir las lágrimas porque era evidente: mi niño también echaba de menos a su abuela.

Y la historia se repite ahora que mi padre nos visitó por segunda vez en poco tiempo. Jean le llama “pipa” – grampa –. Mi padre se fue un lunes por la noche. El miércoles Jean me preguntó por él. Lo llamé por videollamada sin preaviso ni nada, a ver si podía saludarnos. Pudo. Hablamos. Y tuvimos que volver a tragarnos las lágrimas cuando Jean inclinó su cabecita hacia la pantalla a modo de abrazo… y lo bañaba de besos (la pantalla de mi móvil sufre un poco estas muestras de cariño, jeje).

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Hay muchas más. Me encantaría leer las vuestras en los comentarios, de lo que sea, seguro son geniales. ¡Que tengáis muy buena semana!

Un abrazo –