El nacimiento de Romeo

El nacimiento de Romeo

Los últimos 3 meses han pasado en un abrir y cerrar de ojos. Se vuelve a cumplir la paradoja: cada día parece no acabar nunca mientras que las semanas y los meses se pasan volando. ¿Por qué será? La intensidad de cada momento lo hace agotador, de ahí la sensación, pero es esa misma intensidad la que permite que la vida siga sin pausa para meditar su velocidad o característica particular. Tanto es así que el bebé que estaba en mi barriga en mayo ahora es un gordo precioso llamado Romeo que esta semana cumple 3 meses, pesa casi 7 kilos y ha llenado nuestra vida de ternura desmesurada… Te queremos mucho, hijo.

Ternura desmesurada porque a diario soy espectadora del cariño de su hermano, Jean Luca de un año y 8 meses, en pequeños besitos que se acerca a darle, o a compartirle juguetes, o cantarle canciones… En ocasiones ha contado sus deditos (one-two-free-for-fai-sis-saia-ei-nai-ten! ¡¡aplausos!!) y en otras ocasiones ha compartido su agua o manzana. No, no me puedo despistar un segundo, ya os imagináis. Y para las que no se lo imaginan, solo diré que va mucho mejor de lo que esperaba. La experiencia ayuda mucho, Romeo es un niño súper tranquilo, y Jean Luca da la guerra necesaria para su edad sin exagerar, así que, sin pausa, pero también sin caos.

Caos era lo que yo esperaba. Agotamiento, frustración, dolor, malestar, ojeras, malhumor… ¿qué bonito es tener hijos, verdad? jeje. Obviamente ha habido algo de eso, por aquí nadie se las da de todopoderoso, así que hemos tenido un poco de todo. Pero más bien poco para lo que podría ser tener dos bebés que entretener, dos pañales que cambiar, dos bocas que alimentar, y una sola máquina de café.

Así que al ajo…

¿Qué tal el parto? Horrible. “Natural” lo llaman. Lo único que lo salva es que fue rápido. La mañana del 22 de mayo fui al obstetra, que al revisarme me dijo que ya estaba dilatada de 2 cm y me dijo que iba “a ver si activaba un poco la zona”. Y eso fue exactamente lo que hizo, cosa para la que yo no tenía mucha prisa, ya que mi suegra no llegaba hasta el 2 de junio. ¿Hola? ¿Qué hago si se adelanta? FREAK OUT – YES. Bueno, total que tuve contracciones espaciadas hasta las 6 de la tarde que ya empezaron a ser bastante regulares y dolorosas. Para las 8 cuando hice la cena eran cada 10 minutos y a las 9 nos sentamos a cenar y en lugar de pararse, como yo esperaba, continuaron cada 5 minutos. Así que nos preparamos para ir al hospital. AYAYAYAYAYAYYYYY. Todo bien. Llegamos a las 10:30 y a las 11:45 ya había nacido. Según la partera no había tiempo para la epidural, lo cual choca con información que he recibido de otras mamis, pero bueno, no había mucho margen para ponerse a discutir cuando una ya está patas pa’arriba, semidesnuda, en un quirófano y tiene mucho dolor al punto de desear desmayarse y que continúen sin ella… “Jolín, Elisabet, qué exagerada”. Sí, sí, exagerada lo que quieras, pero tengo testigos.

En fin, que salió bien, salió entero, con sus 3,510 kg, sus ojos claros y su preciosa melena oscura. Más bonito… menos mal que se adelantó, que sino parir 4 kilos prefiero no pensar cómo hubiera sido. Romeo Fernández Sánchez bienvenido. Pasé dos días en el hospital con visitas de familia y amigos, pegada al teléfono para hablar con los que están al otro lado del océano y que extraño tanto, PERO no sé si fueron las hormonas, las drogas que tenía pinchadas en vena o una bendita unción, yo estaba FELIZ. FELIZ. FELIZ. Y más todavía, podía moverme, ir al baño sola, ducharme, comer, y el bebé también se enganchó bien a la teta y hacía sus cosas.

¡No podía creer lo feliz que estaba! Había estado tanto tiempo pensando que iba a pasarlo fatal que cuando por fin llegó el momento y me encontraba bien (con bastantes puntos, no vayas a pensar que me libré, ja) no salía de mi asombro.

¿Por qué? Pues porque con Jean Luca lo pasé muy mal. Estuve muy dolorida, no podía andar, me mareaba, lo pasaba mal para ir al baño, me tardaron la vida en cicatrizar… Me dolió mucho el pecho, me sentía agotada todo el tiempo por no dormir bien. La adaptación al primer bebé fue muy grande para nuestras vidas y en especial para la mía, cosa que ya he ido contando aquí a lo largo del año pasado. Pero la adaptación al segundo ha sido relativamente sencilla. Y aquí es donde hago un gran ASTERISCO.

ASTERISCO – hemos tenido mucha ayuda. Lo que en un principio pareció un gran inconveniente, que se adelantara 12 días, se transformó en una gran bendición. La familia cercana se volcó en ayudarnos a cuidar de Jean Luca los primero días, y un batallón de amigas de la iglesia se organizaron para traernos comida. Aún me emociono al pensar en la generosidad de tantas personas que, sin pedirlo, nos regalaron su tiempo y cariño de formas tan, tan abundantes y que nos ayudaron tanto esas primeras semanas. Un abrazo grande en especial a Tannia y Siobhan que estuvieron súper pendientes de nuestras necesidades, y en especial de las mías, cada día – cada uno de vuestros mensajes fueron oxígeno puro para esta mami en transición a una etapa nuevamente desconocida. Una tía de Ezequiel, Edy, viajó para echarnos una mano cada mañana de esa primera semana ya que Ezequiel volvió al trabajo, y después empecé lo que se ha vuelto una buena costumbre: ¡reconocer que necesito ayuda para muchas más cosas que antes – y pedirla!

Si tengo que mencionar a todos seguro me olvido de alguien, así que sencillamente diré ¡GRACIAS! Somos muy ricos gracias a vosotros, ojalá algún día pueda ayudar a cada uno tanto como nos habéis ayudado a nosotros. Esos doce días hasta que llegó mi suegra – que se moría de ansiedad, por cierto – vivimos la definición de la palabra “bendición”. Fuimos muy bendecidos, ya que sin merecerlo, recibimos todo lo que necesitábamos y más. <3 ¿Qué bonito, no? Sí, lo fue.

La bendición continuó con la llegada de Miriam (mi suegra), que se puso manos a la obra en todo lo que requería nuestra supervivencia, y también en complacer con creces a Jean Luca, que estaba feliz de tenerla. Así debe ser la relación nieto-abuela. Gracias, Miriam, por dedicarnos tus vacaciones y todo el esfuerzo económico que conlleva viajar hasta aquí. Si me preguntan a mí, mereció cada céntimo. No sé qué hubiéramos hecho sin ti.

Y después mi suegra se fue, claro, que vive en otro continente, no nos olvidemos, y comenzó la vida real. La de Elisabet frente a un bebé recién nacido y un terremotillo de año y 6 meses, y Ezequiel trabajando a jornada completa con madrugones de lunes a sábado. Y el invierno bonaerense, y los resfriados,… muchas cosas, un batiburrillo, que diría mi abuela, muy entretenido. Si habéis llegado hasta aquí hay que daros un premio, ¡gracias por seguir leyendo!

¿Cómo es la vida real con dos niños tan seguidos? Mmmm, complicada, para qué mentir. Pero hay tanta luz en sus miradas que es difícil pensar solo en lo malo. Está siendo una nueva etapa <3. Espero poder contaros más en las próximas semanas.

Un abrazo –

One thought on “El nacimiento de Romeo

  1. Gracias por todo que compartiste! Que viaje estos meses. Sos una mama increíble pero mas de eso, sos un amiga increíble. Te quiero

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