Momentos antes de nacer

momentos antes de nacer

Hoy es lunes, lunes de pereza o lazy Monday, si estás en mi casa. En mi cuerpo siento una combinación de cansancio, incomodidad y pereza provocadas por este estado natural que viene siendo la recta final del embarazo. Jean Luca duerme de nuevo hasta tarde y yo lo agradezco en el alma a Dios, es un regalo poder despertarse sin escuchar un llanto o un despertador… me quedan pocos de esos por una larga temporada. Ezequiel se ha ido muy temprano a trabajar y hay silencio. Voy a por el café y las tostadas, el huevo y la crema de cacahuete. Y sigo, sin cesar, dando gracias.

Afuera hay sol, aunque está fresco, es un lindo día. Afuera hay ruido de coches, autobuses, vidas que van de un lado a otro. Afuera hay actividad y adentro también, aunque a otro ritmo. Pongo la música que le gusta, mi hijo baila. Bailamos juntos “brilla, brilla, oh oh oh” y celebramos lo divertido del momento. Él disfruta con sus rizos alocados y su preciosa charla de la que nada entiendo. Los platos los fregaré luego. La ropa la destenderé luego. El post lo escribiré luego. Hoy quiero estar tranquila y agradecer que tengo esta vida, que tan difícil se me hace a veces, consciente de ser efímera y que está a momentos de cambiar por completo. Nos quedan apenas 15 días, sino menos, pequeño, de ser tú y yo en este salón, haciendo cosquillas, torres y leyendo una y otra vez los mismos cuentos.

Ojalá sepas cuánto te quiero, enano, y que la llegada de tu hermano no te haga dudar de ello. Sé que aún eres pequeño para entender muchas cosas, pero quiero creer que de alguna forma encontraremos el equilibrio y será bueno, será increíble veros y acompañaros en vuestro crecimiento, porque si Dios quiere, será juntos, para toda la vida que me permita vivir, seréis mis dos preciosos luceros. (Ya veremos si llega un tercero…)

Momentos antes de nacer tú, recuerdo, la gran expectativa, la abundancia de preguntas y buenos deseos. Y ahora me pregunto cómo serán esos momentos antes de nacer Romeo. Deseo que sea un parto más llevadero, seguro, pero más aún deseo que vaya todo bien y que tu hermano esté pronto en mis brazos, escuchando nuestros susurros de amor, afirmación y asombro… porque es asombroso que voy a ser madre otra vez, que vamos a ser cuatro en vez de tres, y que no hemos muerto en el intento. Que todo el que se cruza contigo dice que eres un niño muy tierno y bueno, divertido y sociable, cero problemas y todo juegos. Y a mí se me ensancha tanto el pecho que no sé si camino o floto… de agradecimiento.

Porque si algo he aprendido en estos 15 meses que aún no has cumplido es que ser madre es un estado vulnerable, atípico, frustrante y de gran esfuerzo; pero que de la mano de esas emociones hay otras cubiertas de paz, sosiego y gran gozo, ¡que ahora tengo el privilegio de volver a sentir en los ojos de Romeo! Que ahora tengo el privilegio de vivir multiplicado por dos, mientras uno ya parlotea y el otro trata de seguirle el ritmo aunque no pueda ni sostenerse la cabeza. Que seguro habrá momentos de caos, pero también habrá lunes de pereza en los que jugaremos en el suelo a hacer torres, tocar tambores y colorear sueños, mientras mi corazón rebosa de agradecimiento por teneros y cuidaros y ser parte de vuestro universo.

Porque cuando nace un niño nace también una madre, que sí se da cuenta de lo que pasa en su cuerpo, pero a veces tarda un poco más en darse cuenta de todo lo demás que pasa y que la cubre de gracia para llevar adelante este empeño. Desafío como pocos y recompensa incomparable ser madre – que me ha costado entender, que vivo a mi ritmo y en mis tiempos, sin juzgar a la que ya lo sabe muy bien ni a la que anda como yo en busca y captura de un feliz desenlace.

Todo llega, así es, 15 meses después de ser madre, y a las puertas de recibir el nombramiento otra vez, aún me descubro robándole minutos al día para meditar en el misterio de la vida, de ser mujer y todas esas cosas que le dan sentido a mi existencia. Minutos de cosquillas y canciones repetidas en bucle, besos robados y deditos que señalan impacientes, de ojitos que me buscan llenos de lágrimas y llantos que se calman con tan solo un abrazo. Minutos que agradezco hoy de nuevo y en público, y confío, sirvan de algo ;).

4 thoughts on “Momentos antes de nacer

  1. ❤ Cómo me encanta ver la mamá tan tierna, honesta y bonita que eres a través de tus palabras. Y todo eso, sin dejar de ser tú.

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