Caminos y visitas inesperadas

El silencio reina en la casa. Escucho el reloj del salón, tic-tac, tic-tac. Es Viernes Santo. Ezequiel se fue a trabajar hace unas horas. Jean Luca duerme una siesta, yo me he duchado y espero a que despierte en cualquier momento. Mientras, escribo estas líneas sin un objetivo claro, pero ganas de compartir.

Esta semana no subí un post el lunes porque estuve disfrutando de la visita de mi hermana Alba en Buenos Aires. Estuvo solo unos días en los que aprovechamos para hablar y conocer algunos rincones curiosos de este lado del mundo. La pena es que llovió bastante, así que se hizo una visita un poco más tranquila de lo que hubiéramos deseado, pero aún así, feliz.

Se me hace muy raro pensar que ya pasó el tiempo de su visita. ¿Fue un sueño? ¿Realmente estuvo aquí? Sí, sí estuvo. Aún queda jamón en la nevera y algún chocolate que degustar gracias a su generosidad. Las fotos de mi móvil no mienten, las tengo que volcar en el ordenador, no quiero perder tantos buenos recuerdos. ¿Te ha pasado que haces una foto y sabes que es de “ésas” que verás pasado un tiempo y te harán sonreír porque identificarás un momento muy especial de tu vida? Sí, esas fotos… las quiero guardar. 

Alba y yo en Buenos Aires
Alba y yo en Buenos Aires, abril 2017

Igual que guardo el recuerdo de nuestras risas y abrazos, empujando el carro por el suelo imposible lleno de piedrecitas del Rosedal, o las últimas palabras de cariño bañadas de lágrimas delante de su maleta preparada para marchar. Mi hermana es más que mi familia, es mi amiga y confidente, y mi gratitud a Dios y a ella por estos días es inmensa.

Antes de ayer pensaba, mientras cocinaba, que mi hermana es alguien muy especial, no porque sea mi hermana, sino por su carácter y personalidad, su sabiduría, y por cómo permite que Dios transforme su vida. Y reconozco a mi alrededor un puñado de mujeres como ella, valientes, que rompen moldes sin siquiera intentarlo, porque brillan con una luz acogedora y desprenden un cariño palpable allá donde van. Soy muy afortunada de tener amigas así.

Este viaje ha sido fruto de una serie de circunstancias no planeadas con mucho detenimiento, sino más bien de un Plan que nosotras no veíamos, pero Dios sí tenía pensado con mimo, reconociendo en nuestros corazones la necesidad de vernos y reconectar antes de empezar de nuevo una nueva etapa de maternidad intensa y agotadora. Para decirlo de otra forma, este viaje ha sido la respuesta a muchas de mis oraciones, y creo que también las de mi hermana. 

Porque así es nuestro Dios: detallista, cariñoso, generoso, y sorprendente. Que permite que mi hermana pueda cruzar el océano para darme un beso y un abrazo, y me llene de alegría y energía para continuar el camino que Él sigue trazando –  este camino que no sé cómo será mañana y sinceramente no sé a dónde va. Yo solo sigo caminando, agarrada de Su mano, orando y confiando en que este camino desconocido es el mejor que yo pudiera transitar. ¿Estás en un camino así? Quizá es para ti esta entrada también, para animarte a continuar. <3

Así que hoy, en estos días que se celebra el milagro de su resurrección y transformación del mundo, entre otras formas a través de nuestra transformación diaria, te animo a no dejar de orar por tus necesidades. Él está vivo y nos escucha, y está más que presto a concedernos aquello que le pedimos como dice Efesios 3:17-20. Si Dios me ha regalado la visita de mi hermana cuando parecía imposible, puede regalarte a ti aquello que tu corazón anhela. Lo creo. Créelo conmigo hoy, sea cual sea tu petición, hazla con fe y espera lo mejor.

Gracias Señor por tanto cariño, demostrado de forma admirable e insuperable en la cruz, y también de forma tan cercana y tierna con esta última visita. Eres genial. Ayúdame a seguir creyendo y caminando, sin importar el dónde, el cuándo y el cómo. Tú eres suficiente. Te amo. 

Un abrazo –

2 thoughts on “Caminos y visitas inesperadas

  1. quéeeee bonitooooooo Elisabet! nos alegramos inmensamente por la visita de Alba y damos gracias a DIos por su gracia sobre nuestras vidas, expresada de tantas maneras. Abrazo grande!

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