La consciencia del silencio

la consciencia del silencio

Desde que hemos sido padres hemos evolucionado en muchos aspectos. No sé si la evolución ha sido hacia adelante o hacia atrás, jaja, pero sí sé que ha sido por superviviencia.

Cuando nació Jean Luca intentamos que se durmiera en todos los ambientes diferentes y ruidosos posibles. Y durante los primeros cinco o seis meses funcionó. Se dormía después de unos cuantos meneos y aguantaba varias horas seguidas, en una fiesta, en una casa ruidosa, en un coche, en la calle… Era un bendito. Después, empezó a tener horarios más establecidos y rutinas más claras, y también un ansia viva por conocerlo todo, por lo que conseguir que se durmiera se volvió una tarea más complicada. Por eso, cuando por fin cerraba los ojos y se dormía, mi misión en la vida se transformaba en una sola: que nada lo despertara. Yo también necesitaba descansar (o leer o limpiar o escribir o hablar con un adulto, ¿os suena?).

Así fue que el silencio se volvió un elemento apreciado y muy necesario.

No que se despierte al más mínimo ruido, pero sí ante ruidos fuertes y constantes, como obras o gritos repentinos o golpeteo de platos y vasos… En fin, ¿en qué se traduce esto? En que Ezequiel y yo somos mucho más conscientes de nuestros movimientos desde el momento que él se duerme, ya que no queremos despertarlo. Y en que cuando otras personas o circunstancias hacen ruidos fuertes y lo despiertan antes de la hora, nos cambia bastante el humor, ya que eso implica que nuestros pocos momentos solos o para hacer otras cosas se ven acortados drásticamente,… y no mola.enjoy every moment

Aprecio mucho el silencio, su suavidad, su paz. Y no solo para dormir. También me permite concentrarme, orar, leer, meditar, apreciar una obra de arte o el rincón más cotidiano con otra perspectiva.

¿Tienes ratos en silencio en tu casa a diario?

Estamos acostumbrados a los consejos que prometen alargar nuestra vida, como beber más agua, hacer ejercicio y tener actividades para desestresarnos. Pero no es tan común leer una recomendación sobre la necesidad del silencio y la contemplación. Van tan en contra de lo que nos parece productivo, que hasta pueden resultar una pérdida de tiempo, ¿me equivoco?

En mi experiencia, el silencio y sus virtudes se han convertido en aliados y compañeros de lucha. Alejarme del ruido del tráfico y del bullicio de la gente me ayuda a aclarar mis pensamientos; necesito estar mínimamente aislada para poder escuchar de nuevo mi voz, mi caos – y ponerle orden. Y permitir también que Dios me hable y traiga perspectiva.

Así que sí, me he vuelto una friki del silencio, jaja.

En realidad creo que hay un momento para todo –

Hoy nacemos,
mañana morimos;
hoy plantamos,
mañana cosechamos;
hoy herimos,
mañana curamos;
hoy destruimos,
mañana edificamos;
hoy lloramos,
mañana reímos;
hoy guardamos luto,
mañana bailamos de gusto;
hoy esparcimos piedras,
mañana las recogemos;
hoy nos abrazamos,
mañana nos despedimos;
hoy todo lo ganamos,
mañana todo lo perdemos;
hoy todo lo guardamos,
mañana todo lo tiramos;
hoy rompemos,
mañana cosemos;
hoy callamos,
mañana hablamos;
hoy amamos,
mañana odiamos;
hoy tenemos guerra,
mañana tenemos paz.

(Eclesiastés 3, La Biblia, versión TLA)

Menos en lo de coser, todo bien. 😉

Puede que ya lo hagas o que nunca te lo hayas planteado, pero definitivamente recomiendo tener un rato de silencio en tu día a día para experimentar sus beneficios inmediatos y a largo plazo. Esto no es un estudio científico, pero sí un ánimo para tu vida cansada:

Un poquito de silencio al día mejorará la calidad de cada minuto que después disfrutemos en compañía. Búscale un rato y dedícaselo en consciencia.

Ya tienes algo para practicar esta semana. 😉 Cuéntame cómo te va en los comentarios y comparte con generosidad estas gotas de silencio para una vida mejor :D. ¡Buena semana!

Un abrazo –

gracias