Pensamientos Hidratantes

El otro día, mientras me ponía la crema de la cara, me pregunté “¿hidratas tu mente tanto como tu piel?, ¿hidratas también tu alma?”.

Hay una fijación importante hoy día con la imagen exterior, especialmente si eres mujer. Gastamos dinero y tiempo en cuidar nuestra apariencia: piel, pelo, uñas, ropa… Y no vengo a despreciar eso, sino a preguntar si invertimos los mismos recursos en lo demás – lo que no se ve a simple vista, pero no por eso se deja de notar.

Y la primera persona que lo nota eres tú misma, yo misma.

¿Qué estoy haciendo para cuidarme de forma integral?

Quiero compartir mis trucos de belleza interior, para que todas y todos nos sintamos mejor por dentro y por fuera.hidrata tu mente

Hidrata tu mente – ¿Qué estoy leyendo?

En este momento estoy a la mitad de dos libros: The Reason for God (traducido La razón de DiosEn defensa de Dios según editorial) de Timothy Keller y La Resistencia de Ernesto Sábato. Diferentes en todo sentido, pero muy hidratantes. También leo regularmente un devocional (reflexión corta diaria) en la app de la Biblia (YouVersion) que me ayuda a reflexionar sobre mi fe y encarar el día con perspectiva.

También leo un par de newsletters semanales (voy súper atrasada, pero las tengo guardadas para los ratos inesperados, cuando voy en metro o estoy esperando a que me atienda el médico): la de Babycenter y Lenny Letter. Una me da información sobre mis hijos, el que ya corre y vuela, y el que aún está por nacer. Me sugiere juegos, información sobre su etapa de crecimiento, recetas, cosas que pueden suceder (dientes, vacunas, nuevas hazañas…), y me ayuda a recordar en qué semana estoy del embarazo. Ya en la semana 27… ¡Hola tercer trimestre! La otra, Lenny Letter, está escrita íntegramente por mujeres, en su mayoría de Estados Unidos, y trata sobre feminismo, actualidad, reflexión y opinión de los más diversos temas (en inglés). No siempre estoy de acuerdo con lo que leo, pero es tremendamente revelador entender otros puntos de vista bien argumentados.

Cuando termino un libro, voy a mi lista de “libros por leer” y busco otro. Te recomiendo que tengas una lista así a mano, en el móvil por ejemplo, y cuando alguien te recomiende o escuches sobre un libro que te parezca interesante, lo anotes. Así, cuando llegue el momento de leerlo, no perderás tiempo en encontrarlo ni te frustrarás intentando recordar el título o autor que en ese momento hace tantos meses te había intrigado. Es fácil y súper práctico.

No me voy a hacer la que lee muchísimo, no es así. Quizá solo leo un día a la semana media hora antes de quedarme dormida (parece que mis libros emiten gases somníferos), pero me gusta, me inspira, me enseña, y sé que aporta mucho a quién soy y quién quiero ser – en esta etapa y en todas las que vendrán.

También me obliga a examinar mis razonamientos y valores de forma constante, y no me deja dormirme en los laureles. La vida sigue su curso a un ritmo acelerado, así que hago lo que puedo por mantenerme al día.

Resumiendo, leo para:

  • Entender el mundo en el que vivo.
  • Conocer mejor al Dios que sirvo.
  • Encontrar inspiración.

hidrata tu alma

Hidrata tu alma – ¿Estoy cumpliendo mis propósitos para el alma de este año?

Felizmente puedo decir que sí. Sobre todo el de hacer algo nuevo más a menudo. Estoy cocinando cosas nuevas, probando platos distintos, y salir un poco de la rutina me ayuda un montón.

También estoy trabajando la envidia y la nostalgia, poniéndolas en su sitio, que es afuera y lejos de mi mente. ¿Cómo? Cada vez que llegan esos pensamientos, los combato con otros positivos: me concentro en lo que sí tengo, la vida privilegiada que llevo, la salud abundante de toda mi familia, etc. Y la nostalgia, bueno, descanso en oración, pidiéndole a Dios que se ocupe y me dé perspectiva para el presente y el futuro, y lo hace. Confío que su Plan es mejor que el mío al 100%, y cuando lo dudo o me entra ansiedad, se lo cuento y Él me responde con verdad y ternura. Y cuando no responde, ejercito mi fe, leo más, hablo con gente, y siempre termino en el mismo punto: “Todo irá bien, confía”.

Romeo (así vamos a llamar a nuestro segundo hijo) no deja de dar patadas mientras escribo esto, ¿qué mejor señal de la fidelidad de Dios que otro embarazo sin complicación alguna? No lo merezco, no lo tengo porque me cuido mucho; sucede por misericordia y gracia, inmerecidas y atesoradas.

Puede que todo te suene a chino mandarín, pero así es mi vida y no voy a maquillarla. Toma lo que te sirva y deja lo que no, aquí estamos para ayudarnos y contarnos nuestras realidades, en el ánimo de mejorarlas. 🙂

En pocas palabras:

  • Rompe con la rutina más a menudo.
  • Combate los pensamientos nocivos y mentiras que te tiran abajo en cuanto los notes, no después. Yo oro, tú puede que salgas a correr, medites o escuches música. Sea como sea, no le des lugar para que te mareen y roben la alegría y la esperanza.

hidrata tu autoestima

Hidrata tu autoestima – Acepta las arrugas, es decir, los cambios

Ya te estoy viendo: “Ajá, muy poético, ¿pero cómo se hace?”. Por estas cosas Mr. Wonderful y otras corrientes de pensamiento positivo me gustan pero no me encantan; te dan la frase, pero eso no basta.

¿Cómo hago para ver el vaso medio freaking lleno? Lleva trabajo, pero, oh sí, merece la pena.

Primero, identifica tus miedos.  Hace poco me di cuenta de que la mayoría de las “cosas” que me estaban paralizando no eran hechos sino temores: temor al fracaso, al rechazo y a la soledad. Llegué a esa conclusión después de un largo periodo de reflexión. No dejaba de darle vueltas a la pregunta “¿a qué le tienes miedo?”, y finalmente un domingo entendí y pude hacer algo al respecto.

Todos atravesamos cambios y desafíos constantemente. Cómo lo hacemos determina muchísimo, es por ello que hay que evitar quedarse paralizado en el camino – frente al espejo y las nuevas arrugas-, y luchar por seguir avanzando. Eso implicará la búsqueda de un nuevo trabajo, enfrentarse a un tratamiento contra una enfermedad, adaptarse a la llegada de un bebé o quizá la pérdida de un ser querido. Y otras mil circunstancias más.

Sea como sea, que tus miedos no te detengan, que no sea por miedo al qué dirán que no llamas a esa puerta, porque solo llamando sabrás si habrá respuesta.

Si no lo intentas, nunca sabrás si hubiera sido posible o no. Si la puerta se abre, a por ello. Si la puerta permanece cerrada, ve a por otra.

Levántate y lucha. Tienes todas las herramientas, ¿o no? ¿Cuáles faltan? Búscalas, consíguelas, y llama. Empieza. Sueña. A mí también me cuesta horrores, pero aquí estamos, año y medio después de empezar este blog tecleando como si mi vida dependiera de ello, ¡ha sido una aventura increíble! Cambio de país, lejos de mi familia y amigas, con un bebé y otro en camino, y mil preguntas en la cabeza sobre qué vendrá mañana, pero la determinación a no parar, a no dejar de buscar y a ser quién soy cada día. Yo no soy especial, si yo puedo luchar, tú también puedes, ¿luchamos juntas?

Luchemos juntas. Esto es la guerra.

Concluyendo:

  • Aceptar un cambio implica vencer los temores que se asocian a él. Así que, identifícalo y no dejes que se apoderen de la situación. Tú estás en control.
  • Si estás insatisfecho con el presente sigue adelante en busca de nuevas oportunidades. El que busca encuentra – quizá no es cómo y lo que esperas, pero algo vas a hallar. Ánimo. Y cuéntamelo, quiero saber cómo va tu pelea.

 

Y hasta ahí llega la sesión hidratante de esta semana. ¿Tienes más consejos sobre hidratación integral? ¡Compártelos en los comentarios! Me gustaría saber si esto te ha ayudado, te ha hecho pensar o avanzar de alguna manera, no te lo guardes. A mí me ayuda tremendamente saber qué os ha gustado y qué no, así sé si debo seguir o no por este camino. Gracias una vez más por leer. ¡Nos vemos la semana que viene!

Un abrazo –