8 armas contra el cansancio

Hola solecitos, ¿cómo va todo? Yo voy bien, solo que ¡me canso muy rápido! Ya van 6 meses de embarazo, una barriga que pesa lo suyo, y los días de calor aplastante y húmero de Buenos Aires me dejan hecha un trapo. Pero aquí seguimos, con ganas de aportar algo positivo a una nueva semana y mirar hacia adelante. Mi hijo duerme la siesta, así que aprovecho para ¡celebrarlo! jajaja Y también para subir este post que espero os sea de utilidad. 🙂

Uno de los desafíos más grandes cuando nos convertimos en madres/padres es combatir el cansancio natural producido por la falta de sueño y la constante atención que necesitan nuestros hijos. Es muy común ensalzar las propiedades del café y otros estimulantes en esos primeros meses, con razón, ya que aportan ese empujón de energía que todos buscamos. Pero a parte del café hay otras cosas que se pueden hacer para salir de la espiral del agotamiento y de eso vengo a hablaros hoy, ¡soy la primera que necesita este post! Espero que os ayude y poder leer en los comentarios más consejos para levantar estos párpados. Allá vamos.

Primero, hazte la pregunta ¿por qué estoy cansada? Según la respuesta, haz un plan para combatirlo hoy. A veces es porque hemos dormido mal y/o nos hemos despertado súper temprano, en ese caso, ¿hay opción de organizarse para echar una siesta? ¿Puede venir alguien una hora a cuidar al niño para que tú desaparezcas y descanses? A veces es porque nos sentimos pesadas, ¿qué comiste ayer, qué tiempo hace, estuviste todo el día en casa? Quizá lo que necesitas es un paseo, comer un poco más ligero hoy, o una ducha fría (si hace mucho calor y a falta de piscinas, ésa es mi solución). Así que ya sabes, examina la situación y dedica un par de minutos a ver si hay algo que puedas hacer para darle la vuelta desde el primer momento. Quizá parece obvio, pero en mi experiencia, el cansancio hace que lo obvio esté nublado y alejado de mi capacidad intuitiva de reflexión, así que hacer una pequeña pausa de reflexión a propósito, suele ayudar mucho.  

La alimentación es esencial: Hay que desayunar, comer y cenar bien.  ¿Y el picoteo entre horas? No estamos aquí para hablar de dietas, así que sí, el picoteo es un amigo y, si lo elegimos bien, un gran aliado. Últimamente me ayuda mucho un puñado de frutos secos (nueces, almendras y anacardos al natural, sin tostar, ni sal añadida) con pasas, son súper saciantes y aportan un montón de energía. A veces también como un pedacito de queso con un cracker, o una fruta, según lo que me pida el cuerpo. La clave está en no pasarse y evitar productos procesados (y extra-fáciles, ¡maldita sea!), ya que aunque producen una satisfacción inmediata, el cuerpo ingiere calorías que no le aportan nutrientes, y por lo tanto, ¡no ganamos energía! Ánimo, sí se puede comer bien sin volverse loco ni cambiar toda la dieta. Si quieres saber más sobre esto, házmelo saber y escribiré un post sobre ello 🙂

Bebe agua. ¿En serio, tan básico? Pues sí. La deshidratación es el amigo nº1 del cansancio. A parte de café, té, bebidas cafeinadas y otras botellas coloridas, el agua fresquita es nuestra gran aliada. “Pero me aburre sobremanera”, de acuerdo, en este vídeo te proponen 25 formas de darle atractivo a nuestra aburrida jarra de agua, ¡es genial!

Sigue con tu plan. A ver si te suena: te despiertas pensando en la siesta que te vas a echar más tarde, levantarte de la cama parece un desafío comparable al desembarco de Normandía, sueñas con que un hado ha dejado tu desayuno listo en la mesa y tienes un millón de cosas que hacer hoy y no te apetece hacer ninguna. Sí, te entiendo, a mí también me pasa. ¿Sabes qué es lo que NO te va a ayudar? Seguir en pijama, quejarte y darte media vuelta en la cama posponiendo lo inevitable. Hay que seguir con el plan, hacer el desayuno, lavarse la cara, ponerse una ropa que te haga sentir bonita, y ponerse al lío, porque la satisfacción de la tarea terminada te ayudará. ¿A que sí? Un montón de días me levanto cansada, pero llega el mediodía, miro a mi alrededor y sonrío de haber alcanzado al menos unos pocos objetivos del día. Esa satisfacción produce energía para hacer más cosas; la pereza solo produce más pereza y bajón. ¡Hay que levantarse! ¡A por el café!

Ponte música. El día cobra otro color al ritmo de esas canciones que tanto te gustan y te hacen mover las caderas. ¿No me crees? ¡Prueba! Últimamente suena mucho la radio de Spotify de Justin Timberlake en mi casa, ¡me encanta! Dale a play y échate unos bailes con tus pequeños, en pocos minutos estaréis todos mucho más contentos y tú te preguntarás por qué no haces esto más a menudo ;), lo digo por experiencia.

Tus trucos. ¿Qué es lo que normalmente te da energía? Puede ser estirar cinco minutos, abrir una ventana y respirar aire profundamente, leer unos versículos, darte una ducha… Hay que estar atentas a esas cosas que nos ayudan a reducir el estrés y generalmente no llevan más de 10 minutos, como por ejemplo ordenar una mesa o habitación caótica, o dedicarle una limpieza express a la cocina – una cocina despejada te animará a prepararte algo que quizá te suba el ánimo y destierre el cansancio para el resto del día. Ya sé que suena poco apetecible, pero hay que superar el bajón inicial, detrás hay una gran recompensa. ¡Venga, vamos! ¿a qué estás esperando? 😉

Haz ejercicio¡pero si estoy cansada! Ya, ya lo sé, pero si sube tu ritmo cardíaco y mueves un poco el cuerpo, toda tus fibras se activarán y producirán esas cosas químicas que te hacen sentirte mejor. No digo que te des una paliza, 10-15 minutos son suficientes para cambiar el ritmo de todo el día, ¡a sudar se ha dicho! Como sugerencia, os dejo este video de zumba que hice antes del embarazo y que además me resulta muy gracioso (porque parece que va súper tranqui y de repente le mete una caña!!!!!!!). ¿Quién acepta el desafío? ¡Me encantaría saberlo! ¿Sigues algún canal de ejercicios? ¡Comparte, por favor!

Y por último, date un gusto. Habréis notado que he dejado esto para el final, aunque muchas veces yo empiezo por aquí, para qué engañaros. Estás haciendo un esfuerzo enorme, date una recompensa. Mi recompensa ideal es irme a la playa a desconectar con mi marido un fin de semana. Como eso es imposible ahora mismo, hago otras cosas. Me como un pedacito de chocolate, me hago un té rico, me tiro en el sofá con un libro, me doy un baño de espuma en la bañera (amo mi bañera)… doblaré la ropa después, saldré a hacer lo que tenga que hacer después, este momento es para mí y necesito desconectar y recargar, así que cuando puedo y sé que lo necesito, lo hago. Uuuuuh, y merece la pena. <3 Si necesitas un descanso, tómate un descanso. Quizá eso implique un poco de planificación, sí, ésa es nuestra vida ahora, pero es importante escuchar al cuerpo y saber cuándo hay que descomprimir. Seguro que sabes de lo que hablo, y si este es tu caso, hazlo, hazlo por ti. Te lo mereces al 200%.

¡Y hasta aquí hoy! Gracias por seguir leyendo y por compartir estas armas para vencer el cansancio, seguro te lo agradecerán. ¡Que tengas muy buena semana!! 😀

Un abrazo –