Cómo afecta la maternidad a la amistad

¡Hola!

Primero quiero dar muchas gracias a aquellas que habéis dedicado un ratito a contestar las preguntas que mandé. Me han ayudado a aclarar algunos temas a los que venía dando muchas vueltas, quizá demasiadas, y ahora os voy a contar por qué.

La maternidad es una etapa/estado/situación que supone un desafío total para aquellos que lo enfrentan, y como todos los desafíos, es mejor no enfrentarlo sola. Sobre todo al principio, produce un gran desgaste físico (falta de sueño), un cambio total en la realidad personal y familiar (cambio de prioridades), y una adaptación general a un nuevo ser que demanda mucha atención y cuidado por parte de aquellos que lo han traído al mundo, especialmente sus mamás. Si eres madre ya sabes de lo que estoy hablando, si no lo eres, quizá quieras seguir leyendo para poder comprender mejor a aquellos que atraviesan esta etapa tan “mágica” (y desquiciante) 😉

Ahora os abro un poco mi corazón, tratadlo con cuidado que está sensible 🙂 En mi caso particular, la maternidad llegó un año después de emigrar de mi país. Demasiado pronto para tener amistades profundas, y a la vez demasiado largo sin amistades profundas de carne y hueso. Recuerdo con especial melancolía los anuncios de “¡estoy embarazada!” por skype, cómo dolía no poder abrazar a aquellos que tanta alegría expresaban por la pantalla. Y cómo lloré cuando al fin alguien me abrazó y me miró con ilusión a la cara a menos de 10 centímetros y me preguntó, “¿cómo estás?”. Estaba muy emocionada e intrigada por lo que se iba a dar, y anhelaba compartirlo con amigas como yo, de mi edad. A tan solo 1 mes de dar a luz, conocí a un grupito de chicas que han sido oxígeno puro estos últimos 13 meses, en situaciones muy similares a mí y con ganas de quedar y compartir. Por distintos motivos, distancia y tiempo sobre todo, ese grupito se ha visto reducido a una sola mamá (¡que ahora tiene dos!) que agradezco y disfruto cada vez que nos juntamos a intentar tener una conversación mientras nuestros hijos “juegan juntos” o semi destrozan el lugar en el que están (sobre todo el mío, mi pequeño Hulk)… 🙂 Así que son muchas las veces en las que me encuentro a mí misma preguntándome “¿por qué no tengo más amigas aquí?”. Por eso lancé estas preguntas, para ver cómo la maternidad afecta a la amistad, si yo era un bicho raro o si es una etapa que como otras, pasará.

Empecé por preguntar ¿Qué valoras especialmente en una amiga?, y me encantó que todas están muy en sintonía. Yo me uno totalmente a ese combo infalible: fidelidad, sinceridad y empatía.

La EMPATÍA es protagonista de esta etapa, ha salido una y otra vez en las respuestas, y en mi experiencia es así también. Necesitas a alguien que te entienda, que te ofrezca ayuda sin pedirla, que te pregunte por tu vida más allá de tu bebé, que no te ofrezca soluciones ni cuestione tus decisiones, y simplemente diga, “¡yo también estoy agotada!”, jajaja. Nuestros hijos, que amamos con todo, también son saboteadores de los tiempos de calidad, de las conversaciones a corazón abierto, o del ocio hasta entonces normal (como tumbarse a tomar el sol, es sencillamente imposible si no hay otra persona cuidándolo porque, al menos mi hijo, arrancará todas las plantas que estén a su alcance, se beberá toda la crema solar, huirá por cualquier puerta que encuentre abierta y hará todo lo que esté en su poder por suicidarse en la piscina, todo eso en un lapso de 3 a 5 minutos). Benditos ángeles

La siguiente pregunta fue introspectiva: ¿Consideras que la maternidad cambió tu forma de relacionarte con otras personas? Si crees que sí, ¿cómo fue el cambio? Algunas mujeres sentían que sí, que la evolución se había dado naturalmente, sin ser brusco, pero en general todas, de una manera u otra hablaban de ver a los demás y a uno mismo con otros ojos. La maternidad nos dota de humildad, porque somos rápidamente conscientes de que no podemos hacer todo solas; también mayor comprensión hacia los otros y sus decisiones (que come un poco de arena, pues un poco de arena; que llevas la ropa sucia, ¿quién lleva la ropa limpia?; que tu última intención de hoy es cocinar, ¿quién te va a juzgar? Pide una pizza, por favor, y comámosla juntas). Ojos de amor y aceptación, que es lo que todos anhelamos recibir.

Simultáneamente el mayor cambio tiene que ver con el tiempo, ése que básicamente se evapora cual truco de magia en tus narices sin que puedas ponerle freno. Pasan días, semanas, meses, sin que puedas hacer una llamada de 15 minutos para hablar en paz. Quizá sí tienes 15 minutos, pero se te cierran los párpados, te quedaste enganchada al Instagram, o estás obsesionada mirando recetas de BLW (¡ooops!). No es fácil salir, quedar, ni si quiera escuchar al que tienes enfrente porque tu bebé demanda constante atención, así que el desafío es real y se agradecen los amigos que lo entienden, tienen la paciencia de acompañarte en la aventura y te ayudan a no morir en el intento.

Después puse el foco en los demás: ¿Crees que la maternidad cambió la forma en que tus amigos se relacionan contigo? Si crees que sí, ¿cuáles fueron los cambios? Dentro de la variedad de respuestas, lo que hay que decir primero de todo es ¡¡VIVA LOS BUENOS AMIGOS!! Y después mencionar el papel admirable que todos jugamos en este nueva serie de Netflix titulada “ADAPTACIÓN VITAL o SUPERVIVIENCIA”… Perdón, divago

Resumiendo: las amistades verdaderas perduran, las superficiales desaparecen. Lo ideal, que muchas mamás comentaban, es que tus amigos tengan hijos a la misma vez que tú, pues la relación sale fortalecida. ¿Por qué? Es fácil. De repente se comparten los mismos intereses, se proponen el mismo tipo de salidas, se comprende la flexibilidad en el horario, se acepta sin cuestiones el “hoy no vamos a salir, no damos más”, etc, etc.

Las amistades que quieren permanecer, se adaptan y permanecen. Amén y amén.

¿Y qué pasa con aquellos amigos que no son padres? El 60% dijo que sí sentían distancia con aquellos que no eran padres y el 40% dijo que no. Básicamente va en la persona o pareja. Está claro que la flexibilidad debe venir por ambas partes: estar más abiertos a planes en casa y a quedadas a horas más tempranas, por ejemplo. Y también por parte de los padres, estar abiertos a buscar una canguro (cuidador/a) de vez en cuando, o turnarse para que uno u otro puedan salir también a disfrutar con sus respectivos grupos de amigos. (Mamá, no tengas miedo de dejárselo a papá – si no lo hace nunca, nunca aprenderá ;))

Mi realidad de emigrante supuso una dificultad extra y es que no tenía amistades que “conservar” sino que ¡tenía que empezarlas! Por eso pregunté ¿qué dificultades añade la maternidad a la hora de hacer nuevos amigos? Y la verdad, he de decir que me ayudó leer vuestras respuestas, porque dejé de sentirme una rata pulgosa a la que nadie se quería acercar (¡pero si me ducho, lo juro!). Dificultad 1: tenemos menos energía en general, así que es más difícil sacar energía de donde no la hay para invertirla en nuevas personas. Totalmente de acuerdo. Y personalmente es súper frustrante, porque yo soy una persona que requiere de otras para recargar energía, me encanta socializar, hablar, escuchar, reír, compartir… aarrggg, y me frustra mucho que sea tan difícil. La gente no me conoce y no tiene la confianza de decirme “voy un día a tu casa y nos tomamos un café”, y a la vez yo tengo que tratar de no desanimarme cada vez que intento quedar con alguien y no puede ser porque la gente trabaja y tiene ya sus compromisos y agendas completas. Yo era así también en Madrid, tenía mil cosas que hacer y gente con la que quedar y no me quedaba una tarde en casa si no era para escribir. Así que lo entiendo. Pero a la vez me cuesta. Así que gracias a los que estáis ahí, cerca y lejos, sois estupendos.

Dificultad 2: Cosas que antes eran facilísimas, como ir a una cafetería a tomar algo en un horario cualquiera, se vuelven complicadas. Los niños duermen siestas (que sus padres anhelan sean respetadas para tener un hijo feliz y no un gremlin el resto de la tarde, ¡viva las rutinas!), no son capaces de estar sentados en una silla más de 5 segundos, hay que tomar un autobús u otro medio de transporte que te genera un estrés odioso… O es por la noche y el niño se tenía que dormir y no se duerme, y no sabes qué le pasa, y no lo puedes dejar con otra persona porque esa persona no tiene leche en sus pechos…. jajaja En fin, se complica. Y algunas personas no lo entienden.

Pero esa es la verdad: ahora tu prioridad es el bienestar de este bebé precioso y haces todo lo que está en tu poder para que eso suceda. En ocasiones eso supone llegar una hora tarde a una cita o irte antes de que termine la fiesta (y perderte la mesa dulce, ésa no la perdono, ((perdón, anécdota personal)), cosa que antes jamás harías, ¡no lo haces porque quieres, te quedarías con mucho gusto! Pero si el enano no duerme, eres tú el que no duerme tampoco, y la vida para vivirla requiere unas horas de sueño profundo innegociables. Arrastrarse por la vida es aceptable unos días, pero en general, es mejor cuidarse y vivir el máximo número de días posible en armonía. Ojalá fuera más fácil, y bueno, creo según dicen que se va volviendo más fácil según crecen, ¡bieeen! Gracias a los que lo comprenden y acompañan en ello.

Para terminar, ofrecí un espacio para que las mamás hicieran algún otro comentario sobre el tema, y me encantó que todas tenían más que aportar. Destaco tres reflexiones:

Ser madre es lo más lindo que hay, pero necesitas mucha compañía, sobre todo de la gente que pueda entender por lo que estás pasando.” Estoy súper de acuerdo con ella. Cuando te pasa algo increíble, deseas poder compartirlo con todos, especialmente los más cercanos. La maternidad es así, y es maravilloso estar cerca de aquellos que pueden disfrutarlo como tú y que a la vez pueden ayudarte cuando sea necesario.

Los niños enriquecen a las demás personas también, es muy especial ver a amigos que se acercan y crecen a la vez que los padres.” En esta me identifico porque me pasó antes de ser madre. Aprendí y maduré mucho junto a mis amigas que acababan de serlo. Poder compartir con ellas de cerca esos meses de cambios me dio ganas de ser madre a mí también, y básicamente me entrenaron para la maternidad. Les estoy eternamente agradecida.

Y para terminar, destaco una frase que ya he mencionado antes en el post pero creo que es importante no perder de vista: “Las verdaderas amistades cambian y se adaptan a las etapas de la vida.Así que si has sido madre y estás en el torbellino de la adaptación, ánimo, tus amistades perdurarán y se fortalecerán aunque ahora puede que parezca imposible. Y si no lo eres pero a tu alrededor parece que florecen más bebés que rosas en San Valentín, no temas, tus amigos van a estar ahí para ti también, quizá ojerosos y algo distraídos, pero felices de compartir contigo las vueltas del camino.

A mis amigas, gracias por estar ahí siempre. <3 ¡Nos vemos la semana que viene en el próximo post, que estéis muy bien!

Un abrazo –

 

6 thoughts on “Cómo afecta la maternidad a la amistad

  1. ❤ ¡Qué bien explicado, Elisabet! Y cómo me gusta que investigues todo… Un abrazo y sigue compartiendo. ?

  2. Muy bien me ha encantado tus evaluaciónes. Lo siento que no participe en las encuesta en su dia pero me gustaria añadir una cosa más y seria la importancia de tener amigas madres de niños mayores ya que ellas dan una perspectiva importante que es – This too shall pass… que las fases vienen y van (se que es otro orden pero no encaja aqui jajaj) . Te ayuda a respirar hondo y decir mi vida no será asi para siempre. Al principio el papel de madre require mucho sacrificio y la energia gastada cuesta – pero luego el papel de madre cambia, se transforma y se reinventa y tener “the big picture” ayuda mucho para hacer la inversión de ahora- la ahora de cada fase.

  3. En mi caso, soy la primera mamá de los grupos que comparto… y realmente la transición es difícil.
    He hecho el intento de juntarme varias veces con amigos que no tienen nada de instinto maternal y la verdad terminé decepcionada.
    Tengo dos pequeños, uno de 3 y otro de año y 3 meses… súper revoltosos…. por lo que en esas juntadas terminé súper cansada ya que implican doble cuidado de los niños y la casa ajena… Y nada de charla con las personas que visitaste. 🙁
    O horarios súper distintos… yo llegué a las 10 de la noche… un esfuerzo bárbaro luego de salir de trabajar y de dos horas de preparación y traslado… Al llegar recién estaban decidiendo qué hacer de comer y yo ya estaba famélica. :S La comida de los niños la llevé resuelta, pero a las 11 uno de mis peques tenía mucho sueño y aguanté media hora más cargándolo encima para que durmiera… mi cintura pidió respiro y me retiré. En lo personal, hubiera sido muy agradable que de primeras se le hubiera ocurrido al dueño de casa comentarme que podía acostar al gordo en tal lugar si era necesario… detalles que los que no son papás no entienden. 🙁
    Así que mi nueva determinación, para disfrutar más hasta una nueva etapa de mis peques es juntarme con mis amigos a los que les gusten los niños y tengan paciencia: que también charlen e interactúen con ellos, ya que son parte de la reunión también. Y si tienen hijos… muchísimo mejor!

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