1 año: lo que voy a echar de menos

Cuántas cosas cambian en un año… ¿y cuando tienes un bebé? ¡Lo que cambia principalmente es él! No hay dos semanas iguales, la adaptación es constante y la magia te sorprende en los momentos más inesperados. También es verdad que el primer año es una etapa de mucho desgaste. Los días pasan despacio, los meses pasan rápido y los años, dicen, pasan volando. Y más o menos ha sido así para mí.

El otro día en el parque, Jean Luca estaba en el columpio observando detenidamente a los demás niños y adultos, mientras yo lo miraba a él. “¡Qué grande está mi niño!”, pensaba, “When did you get so big?”, le decía. Y notaba algo en mi interior con sabor a agridulce.

¿…y mi bebé?

Mi bebé ya no está. Ahora es un niño precioso de un año que camina, señala, saluda con un enfático “¡Hola!” ahí donde va, que ríe con gran naturalidad y se emociona al encontrar otras mini-personitas como él. Y reconozco feliz en esa personalidad cariñosa y mirada curiosa gran parte de nuestro esfuerzo por cumplir sus horas de descanso, cuidar su alimentación, y dedicarle todo el tiempo que estaba a nuestro alcance – y doy gracias a Dios porque está creciendo sano, fuerte y muy simpático (lo de obediente aún no se puede juzgar, jaja). Agradezco que el tiempo sigue su curso, pero…

…hay algunas cosas que voy a echar de menos.

Por ejemplo, darle el pecho. He tenido el gran privilegio de poder amamantarlo desde que nació y de tener suficiente leche para darle en exclusividad hasta los 6 meses. Después empezamos a introducir otros alimentos según nos recomendaba la pediatra y, a día de hoy, solo toma el pecho por la noche. Y eso está también por terminar este mes, dándome así unos meses de descanso antes de que llegue baby #2 y ¡vuelta a empezar!

Voy a extrañar abrazarlo durante largos ratos mientras él me abraza también, me mira y a veces sonríe disfrutando de lo que, en mi opinión, es su lugar favorito en el mundo… Voy a echar de menos esa paz y cariño de doble sentido que ahora se transforma en abrazos más fugaces y momentos de complicidad que me vuelan la cabeza y me llenan el corazón como solo Dios sabe. Doy gracias que he tenido el privilegio de poder hacerlo todo un año y de que terminar de dar el pecho es mi decisión y no producto de las circunstancias. Gracias, Padre, ha sido precioso.

También voy a extrañar achucharle sin límite. Ahora básicamente quiere caminar, jugar, lanzar cosas, arrancar, y destruir todo a su alcance mientras te mira para ver tu reacción. La verdad es que aún se deja abrazar bastante y pide brazos de vez en cuando, pero es más para poder ver desde mi punto de vista que para recibir mimos. ¡El otro día tuve en brazos a la bebé recién nacida de una amiga y sentí tanta ternura! Es tan cierto lo que dicen, se pasa volando. Si aún estás en esa etapa, sé que es agotador, pero te beneficiará enormemente pensar que pasa en seguida. Guarda en tu mente y en tu corazón esos momentos de cariño con tu bebé pequeño, es un parpadeo de emoción en un océano de esfuerzo que te acompañará y reglará una sonrisa cuando más lo necesites.

Y ahora lo que no voy a echar de menos…

…mejor no, no vamos a hablar de las noches sin dormir, el estrés por no saber qué darle de comer o el temor a que tuviera alguna alergia,… y un largo etcétera de días cansados. ¡Sobre todo porque está a punto de repetirse! jajaja. Pero será distinto porque ahora viene otro dulce a nuestra casa que promete ser la mejor secuela que el mundo haya conocido, ¡qué ganas! 😀

Para terminar, comparto un poema que escribí en Abril del año pasado, cuando Jean Luca tenía solo 4 meses y ya me parecía imposible imaginar la vida sin él.

Mar de sonrisas en el que nos bañamos
desde que has llegado.
Flotamos sin necesidad de mirar el reloj,
sin mirar a dónde vamos.

La brisa fresca nos pega en la cara,
el mundo se queda callado.

Apagamos las luces porque brillan tus luceros
más fuertes y más bellos.

Se vacían las trincheras del alma del dolor
y se llenan gota a gota de tu amor.
Vivimos sumergidos y embobados con tus muecas
y dejamos que nos arrope la emoción.

Eres tan pequeño que me cuesta entender
cómo es posible tanta ternura,
¿cómo es posible, corazón?

El murmullo vuelve como respuesta suave,
mojado de vida y una canción.

Te amo, te amo, te amo,
te amo cada día más, mi revolución.

Abril 2016 – Elisabet Sánchez Blake

Y vosotros, ¿qué echáis de menos de la etapa de bebé?

Un abrazo –

2 thoughts on “1 año: lo que voy a echar de menos

  1. Echo de menos los días de lluvia y podíamos acurrucarnos los tres en una cama y pasar el tiempo q querramos…Josefina es muy inquieta y no le gusta estar en la cama si está despierta!!! Echo de menos amacarla en brazos sin q estos me duelan por su tamaño…Echo de menos el perfume natural de bebé!

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