10 consejos para viajar en avión con un bebé

10 consejos para viajar en avión con un bebé

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de viajar a España para pasar unas semanas con la familia. Jean Luca tenía 7 meses recién cumplidos.

De Buenos Aires a Madrid vuelo directo son 13 horas de vuelo,

…más la hora que se tarda en llegar de nuestra casa al aeropuerto,

…más las tres horas antes del despegue para check-in y demás detalles aduaneros,

…más la hora que tardas en salir del aeropuerto en destino…

Total: 18 horas aproximadamente.

…Un día entero y parte de su noche. Y para un bebé que no puede dormir, un día que no termina nunca mega-agotador. Y para los padres primerizos que iban nefastamente preparados, un día eterno que se graba en tu memoria a fuego para no volver a pasar por semejante experiencia (aka tortura).

Poniendo en práctica algunas de las cosas que hoy comparto, el vuelo de vuelta fue muuuuuuucho más llevadero, diría de hecho que fue sin complicaciones. Con el espíritu de evitaros nuestra primera experiencia y que os equipéis adecuadamente para estas ocasiones, acá van mis consejos para viajar en avión con un bebé menor de un año. 🙂

  1. Hora del vuelo. Ésta ni la había pensado, pero una amiga con amplia experiencia en el tema de vuelos transatlánticos me dijo que ella siempre intenta comprar vuelos que sean de noche, de esa manera, la bebé tiene más probabilidades de dormir un trecho largo del viaje. Nuestro vuelo de ida fue todo el DÍA, salía a las 12:00 del mediodía. Imposible calmar al niño que estaba en pleno torbellino de actividad. Gracias a Dios, el vuelo de vuelta salió a las 20:00 hr, con lo que con poco esfuerzo, Jean Luca se durmió buena parte del viaje al poquito de despegar. Así que, si puedes elegir, en un vuelo tan largo, conviene viajar de noche.
  2. Descanso. En la medida de lo posible, intenta que los días previos al viaje toda la familia pueda descansar bien, dormir lo suficiente, comer adecuadamente, no saltarse siestas, y echarse alguna de más si hay ocasión. Todo el descanso que tengas en tu cuerpo será eternamente agradecido cuando tengas que cargar con tu hijo durante horas en un espacio reducido como es la cabina de un avión. Te ayudará también a ser más paciente y no estar nervioso cuando surja el primer revés. En serio, descansa bien. Ya me lo agradecerás cuando aterrices.
  3. Comida. Como he dicho antes, Jean Luca tenía 7 meses recién cumplidos. Tomaba el pecho, purés, frutas, y poco más. Estábamos todavía en periodo de adaptación a los alimentos en general. Así que yo pensé que con el pecho, alguna galleta, y pan que seguramente nos dieran bastaría, y no llevé nada más. Error, error garrafal. El pecho fue suficiente para calmar su hambre, pero no para calmar sus nervios. Después de 10 horas despierto, su nivel de cansancio y, por tanto, irritación, era tal que me estaba agarrando con tal ansia que me hacía daño, y no servía de nada, porque ya no había casi leche que darle, no me daba tiempo a “recargar”. Fue horrible. Yo veía pasar a los otros padres con sus bricks de leche de fórmula y sentía una envidia tan profunda… ¡qué situación tan difícil para mi bebé y para mí que se podría haber solucionado de forma tan fácil! Mi consejo es llevar un biberón y algunos envases con leche, materna o fórmula, con zumo, con agua, con lo que sea que le das normalmente, para que llegado el caso de necesitar succionar para calmarse, tengas esa opción a mano, y el padre u otro acompañante también se lo puedan dar, dándole a la madre un respiro y al bebé un alimento que saciar su hambre y ansiedad. Si ya come yogur, fruta, purés, etc., lleva algo de eso también. Ojo con las cantidades permitidas, pero en general, puedes llevar bastante. Lleva un buen babero, unos cuantos cambios de ropa (3-4) y te quitas un problema de encima. A la ida fui “novata del año”, pero a la vuelta, ¡eh!, se bebió un biberón de leche con cereales antes de despegar y hora y poco después, ya estaba durmiendo. (¡Aleluuuya!) Y lleva algo de comer para los adultos también. Por alguna razón que no entendemos, no nos dieron cena, solo un mini-sandwich que se nos quedó en un diente. Si estás dando el pecho, lleva alguna cosita para comer extra no vaya a ser que te pase esto. Estás alimentando a otro, mejor desconfiar de la aerolínea que pasar hambre. “¡Qué horror de vuelo tuvisteis!”, estarás pensando… y la verdad que sí, ojalá no te pase nunca. Mal preparados y mala suerte. En fin, ya pasó.
  4. Ropa cómoda, ensuciable y repuestos. Si te pasa como a mí, que tu bebé quiere conocer su alrededor cual antropólogo vocacional, te vas a levantar ciento cincuenta millones de veces, y lo vas a tener encima, sentada o de pie, unas 6 horas mínimo. ¿Aún no he mencionado que nos sentaron en una fila de en medio? Puede ocurrir, como a nosotros, que  viajen varias familias con niños y otras personas con necesidades especiales, por lo que no te toque la fila de delante con espacio extra para que un bebé pueda moverse un poquito, y estés encajado en unos asientos que simplemente van encogiendo claustrofóbicamente cada hora que pasa… (lo pienso y me estreso), así es que… Olvídate de ir guapa, con tu camiseta favorita, o los zapatos nuevos. ¿La ropa para pintar la casa es demasiado cutre? Bueno, lo siguiente. Ojalá se pudiera viajar en pijama sin ser juzgada, jaja. Creo que yo llevaba puesta la ropa del gimnasio (limpia, obviamente), lo más cómodo y con acceso rápido al pecho que tenía. Si luego, una vez en tierra y mientras esperas las maletas, te quieres cambiar, ¡es el momento! Solo tendrás que llevar un cambio en tu maleta de mano. Pero recuerda que lo importante ya está, has aterrizado; todo lo demás, puede esperar a tener unas horas de sueño y acceso a una ducha 😉
  5. Toallitas y pañales. ¿Cuántos llevo? Buf, ojalá existiera una fórmula matemática para esto, pero bueno, a ojo. Recuerdo llevar la cuenta de cuántos pañales usaba al día la semana del viaje para llevar esa cantidad y no menos. Yo llevaba 4-5 pañales en el bolso y creo que por lo menos 10 más en la maleta de mano. No los usé todos, pero estaba tranquila que dado el caso de necesitar, tenía para dar y regalar. También es muy importante ir bien equipados de toallitas, ya que son muy prácticas para muchas cosas, no solo cambiar pañales. Limpiar nuestra ropa, pelo, asiento, manos… el enchastre que puede hacer un bebé es solo exponencialmente mayor a lo previsto, así que, ¡ya sabéis!
  6. Cambia el chip: entretenimiento.Se dormirá una siesta y podré ver una película”, pensaba la inocente Elisabet antes de embarcar. No ocurrió. (Y cuando por fin se durmió 20 minutos, mi pantalla dejó de funcionar.) Así que no, si tu bebé no es de los que se duermen con extrema facilidad, quizá no cargues con el libro de 900 páginas que estás leyendo ni guardes la esperanza de ver un drama de época para matar dos horas de vuelo. Más bien lleva sus libritos de colores, algún video de canciones que le guste, unos pocos juguetes favoritos, un mordillo, ¿colorea?, pues colores, papel, y otros objetos que suelen triunfar como didácticos: paquetes de pañuelos, barras de protector labial, pulseras de plástico, botellas vacías, bolsitas de congelar con snacks, pinceles de maquillaje… Échale imaginación y seguro que unas cuantas horas de viaje se pasarán volando 😉
  7. Documentación. Nunca llevas de más. Esto parece una tontería, pero no lo es. Si te falta un documento, te arriesgas a no volar. Nosotros llevábamos todo. Me faltaba la radiografía de la cadera del recién nacido, jaja. ¿Por qué? Porque nuestra familia es compleja y especial, con varias nacionalidades y papeles oficiales de diferentes países, así que hay que ir preparado para el control más exhaustivo, y con razón, nadie quiere que un bebé salga de su país sin los controles adecuados, estoy de acuerdo. Así que llevábamos:
    • Pasaportes de todos (españoles y argentinos según el caso)
    • DNI argentino de todos
    • DNI español de los padres (Jean Luca no tiene aún)
    • Partida de nacimiento oficial argentina y española de Jean Luca (no fotocopia)
    • Libro de familia (¡súper importante!)
    • Certificado de matrimonio con la apostilla de la Haya
    • Muestra del cordón umbilical (jajaja, ¡es broma!, ¿te imaginas?)
    • ¿Qué os parece? Una pasada, ¿no? Pero gracias a eso, no tuvimos ningún problema.
  8. Recuerda: ya queda menos para llegar. Mi entusiasmo por abrazar a mi familia después de año y medio, presentar a nuestro hijo, y descansar juntos de vacaciones era muy alto. Estaba llena de energía, feliz, ¡ay, qué ilusión! Me creía capaz de todo, no había obstáculo que fuera a estropear eso. Jeje… Mirando atrás, me doy cuenta de cómo el estrés puede estropearlo todo. Diré que yo no soy una persona a la que le duran mucho los enfados ni los agobios, los echo fuera en cuanto puedo y sigo con la vida. Así fue que cuando aterrizamos y salimos del avión, con Jean Luca aún despierto (17 horas…) en nuestra mochilita pegado al pecho de Ezequiel, se calmó, y yo también. Solo minutos antes había estado reproduciendo en bucle en mi cabeza unas frases de aliento desesperado: “esto se va a terminar. En algún momento vamos a aterrizar y salir de aquí. Esto se va a terminar, no va a durar para siempre… Ya queda menos para llegar. Esto tiene fin.” Imaginad nuestro nivel de estrés. Si te ocurre algo así, recuerda, ya queda menos para llegar y salir de ahí. Respira, piensa en aquello que te ayude a continuar, no te dejes arrastrar por la frustración, esta situación es temporal y tiene un final próximo. Ánimo.
  9. Medicina. Este tema es controversial, pero lo pongo para que lo consideres y para que estés preparado, como es el ánimo de este post. ¿Le está saliendo algún diente a tu bebé? ¿Le acabas de poner una vacuna? ¿Es propenso al dolor de oídos? Y tú o vosotros, ¿cómo estáis? Yo iba tan mal preparada que no llevaba ni un ibuprofeno para mí, ¡menos para Jean Luca! De tanto estrés que pasamos durante el vuelo, tuve la gran recompensa de generar uno de los mayores dolores de cabeza de mi vida, nacía en la mandíbula y subía por los laterales hasta lo que es todo el cráneo. (Solo de pensarlo me duele un poquito ahora, jaja.) Así que, como nunca se sabe, toma nota, y ¡ve preparada!
  10. Conoce y exige tus derechos – en el aeropuerto y en el avión. Confieso que en este área no soy ninguna experta, pero sí tengo un marido que es un crack. Cuando hay algo que está mal, y sabes que estás en tu derecho de exigir algo mejor, hazlo; quizá no consigas un gran cambio, pero por lo menos te pedirán disculpas y te tratarán con el respeto que mereces y quizá algún mimo extra si pueden. ¿A qué me refiero? Con un bebé, tienes prioridad en el check-in de maletas y de embarque, no hagas filas eternas innecesariamente. También tienes prioridad en todos los controles, de nuevo, no te meriendes una fila por gusto. Guarda tu energía para cuidar de tu bebé a bordo. Otra ayuda son los servicios de los aeropuertos: Por ejemplo, en el aeropuerto de Madrid hay carritos que puedes usar para llevar a tu bebé desde el control de entrada hasta la puerta de embarque. Y una vez en el avión, pregunta, pregunta, pregunta. Hay un baño con cambiador, échale un vistazo antes de despegar. Si estás en el asiento delantero, y tu bebé aún entra en una cuna de cabina, pídela; no siempre tienen suficientes para todos los bebés que viajan (¿por qué lo digo? por experiencia…). Cada vez que necesites calentar leche, sea la hora que sea, algún miembro de la tripulación lo hará encantado. Y si les pides, quizá haya alguna galletita o trozo de pan que puedan darte para que se entretenga un rato. Si no lo pides, ¡nunca lo sabrás!

¡Y ya está! No me quiero extender más, así que lo dejaré ahí. ¡Espero que os ayude y os sirva! Viajar es genial, pero ir preparado es esencial para disfrutar cada segundo. 

Y vosotras, ¿qué consejos tenéis para viajar en avión con un bebé?, ¿y con dos? 😉

Un abrazo –

4 thoughts on “10 consejos para viajar en avión con un bebé

  1. Me ha encantado! Mi peque es de los que no están hechos para viajar (todavía, espero) y un viaje de 2 horas y media en avión ya se me hace casi insoportable, ¿uno de 13 horas? (bueno, 18) Uff, no quiero ni pensarlo, pero me apunto todos tus consejos para cuando tenga que hacerlo (y el día llegará porque el país del padre queda más o menos a la misma distancia ;)). Te dejo un consejo extra…guarda algún juguetito nuevo (que todavía no haya visto) para el avión y dáselo cuando hayas quemado todos los cartuchos. Un besito guapa!

  2. Muy bueno Eli!!! Y la proxima agrega al listin para TODOS vosotros , Flores de Bach. Eso calma a grandes y chicos. Lamentablemente no lo sabia en.ese.momento…

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