Estoy horrible

Hola, ¿qué pelos son éstos? Los pelos de “no me he peinado y hoy hay una humedad galopante que despierta lo peor que hay en tí”… Frizz le llaman a este conjunto de lo que casi llamaría seres vivos, pero la palabra es muy corta, no termina de expresar la frustración que producen. Tengo millones, durante los primeros meses de lactancia se me caía el pelo a mechones, y en lugar de quedarme calva (gracias a Dios), ahora tengo un ejército de pelo nuevo al que le encanta ponerse de pie y estirarse hacia el infinito lo más lejos posible de mi cuero cabelludo. FRIZZ, FRIZZZZZZZZZZZZZ… y mis fieles amigas las canas no se han ido de vacaciones a otro cráneo, siguen en el mío y se ve que es un lugar divertido porque se van invitando unas a otras y cada vez son más amigas celebrando en mi flequillo. No podían celebrar en un sitio más discreto, como la nuca o detrás de las orejas, no, son descaradas, les gusta la primera fila.

Así que yo, que después de casi tres meses sin alisarme el pelo me dispongo a dedicarle un rato a la plancha, me encuentro este percal y vaya si me desanimo… los rizos disimulaban muy bien toda esta movida, o al menos lo disimulaban para mí, que vivía feliz en la ignorancia.

Y sigo bajando. Tengo la frente llena de granitos, pequeñitos concentrados en un grupo, meditando acerca del sentido de la vida y sus paradojas. Les di la bienvenida poco después de saber que volvía a estar embarazada. Son los hermanos gemelos de los que me acompañaron durante el embarazo de Jean Luca y desaparecieron en un momento u otro tras el parto.

  • Hola, ¿cómo estáis? ¿Todo bien?
  • Todo bien, gracias. Acá, haciéndote compañía para que no te sientas sola.
  • Ah, buenísimo, muchas gracias.

Sí, esa soy yo hablando con mis granitos. ¿Acaso tú no hablas con los tuyos? 😛

Las cejas, ese territorio abandonado a su suerte. Bueno, miento, el otro día me las depilé en cuestión de segundos, al menos los pelos más visibles y gordos ya han sido eliminados. Así que ahí están, cobijando a los grandes protagonistas de mi cansancio: los ojos.

  • ¿Estás cansada?
  • Sí, bastante.
  • Sí, se nota.
  • (Pensamientos varios que no puedo verbalizar porque herirían a la otra persona…)

Sí, ya sé que estoy horrible. Que entre el bigote y los pelos de la barbilla (¡que por qué no podían salir todos a la vez! ¡Todos los días me veo uno! ¡Qué mierda es ésta!), las ojeras, los párpados caídos a golpe de madrugones y madrugadas intempestivas, hormonas revolucionadas y más lágrimas de las que quisiera, la calentura en el labio que no se termina de curar nunca, y estos pelos de los que ya hemos hablado, no, no se me ve cara de descansada… La palabra tampoco es fea, pero qué se yo, obviamente desmejorada estoy, pero, ¿tenías que decírmelo?

“Pero maquíllate un poco, mujer”, estaréis pensando algunos. Sí, ya lo sé, me podría maquillar y así TAPAR los signos de esta etapa vital que atravieso, me vería mejor, aunque solo fuera por un rato. Y sí, a veces lo hago, o lo intento, porque la verdad es que me da mucha pereza, no solo porque ya hace calor y odio sudar con maquillaje, sino porque me ayuda verme “bien” y me sube un poquito el ánimo. Pero hay otros días que no me sale de las narices.

¿Por qué tengo que disimular que estoy cansada, agotada y pasando una etapa de gran desgaste físico? ¿Por qué tenemos que estar siempre en perfecto estado y al 100% de nuestra belleza según el canon?

¿Por qué no hay belleza en el cansancio? Porque la hemos sacado. Hemos, han, no sé, determinado que en mis ojeras y pelos locos hay un mensaje que no debe ser escuchado – y es que la vida cuesta, conlleva esfuerzo, desgaste, entrega, valor, sufrimiento y constancia.

frase-1

Así que no, no me maquillo, y me miro al espejo y me digo que estoy preciosa, que no tengo que cambiar nada (bueno, quizá sí buscar una crema para que se sane el labio), que mis mejillas hundidas demuestran que lo estoy intentando y que mis párpados cansados no son símbolo de derrota sino de victoria. Que no hay vergüenza alguna en portar este rostro y este cuerpo sucesivamente cambiante porque si algo transmiten, si alguien pregunta, quizá se sorprenda al descubrir que tras el cansancio hay alguien valiente. Que le planta cara a la vida, a sus normas, a sus supuestos límites, y a todos sus NO. “No puedes salir así, no puedes ir con esos pelos, no puedes, no, no, no.”

Sí, sí puedo, es más, lo hago, y lo llevo, a veces mal como ayer, pero en general bien.

Mujer, haz lo que tengas que hacer para sentirte preciosa porque lo eres. Y tú también hombre. En mi caso es escribir esto, lavarme la cara, reírme de mis pelos de punta, dejar de contar las canas y simplemente mirar a los ojos de mi criaturita y tratar de verme como él me ve: perfecta. Así también es como Dios me ve, y como mi marido me hace sentir cuando me abraza. El cansancio no es para llevarlo con culpa (¡lo que faltaba!). El cansancio es parte de esta etapa, abracémoslo e invitémoslo a tomar un té. Llegarán etapas más descansadas, y también estaremos bien.

Y si tú estás en una etapa de menos cansancio y ves a alguien con este porte valiente, dale un abrazo y deja que te cuente, porque quizá necesite simplemente eso, una sonrisa tranquila y un minuto de tu tiempo. Seguramente tenga algo increíble que contarte 😉

Y tú, ¿cómo llevas el cansancio?

Un abrazo –

2 thoughts on “Estoy horrible

  1. Pocas personas tan bonitas hay como tú… Con maquillaje, sin él, con cuatro horas de sueño intermitente o doce horas seguidas, con canas o sin ellas, con veinte o treinta… Eres preciosa. Eres inteligente. Sabes reírte de ti misma lo justo para no herirte pero desdramatizar. Eres generosa y tu cansancio siempre es por alguien que vale la pena. Y paro ya…que te hago post en los comentarios. Pero quédate con la idea…sí, sí, tú…la del pelo frizzy…ERES PRECIOSA.

Comments are closed.