Ternura

ternura bebé 8 meses

Hace días que vengo dándole vueltas a esta palabra, y es que está siendo una etapa muy tierna en mi vida.

Jean Luca ha cumplido ochos meses (¡en serio, ocho ya!) y va camino de los nueve peligrosamente rápido. Ya ríe, baila, abraza, besa… y se arrastra con urgencia para alcanzar lo desconocido. Es un “torito”, que le dicen en España, y a la vez un bombón precioso que está sonriendo casi todo el tiempo. Creo que al fin entiendo aquello de “es todo tan bonito” y “todo merece la pena”, es decir, no que hasta ahora haya sido horrible, pero sí ha sido difícil, mucho más difícil de lo que me podía imaginar.

Digo esto con total conocimiento de que hay otros que, de primeras, lo pasan mucho peor que yo; cuyos niños no duermen 4 horas seguidas nunca, madres que deben incorporarse al trabajo en seguida y viven agotadas y con culpa, y también muchas personas que sufren necesidades primarias como alimentos o un techo bajo el que cobijarse… Así que no he venido aquí a hacerme la víctima, sino a contar mi experiencia de aprendizaje y paciencia.

Paciencia, santa paciencia… Pensarás que soy una dramática, y bueno, un poco sí. ¡Pero es que he anhelado tanto que llegara! ¿El qué? Esto: El día en el que miraría a mi hijo a los ojos, él me miraría a mí, y yo querría detener el tiempo en ese instante de ternura.

Por fin ha llegado. La etapa en la que sigue siendo un bebote, que se deja abrazar y mimar con apretujones y cosquillas, y empieza a ser un niño juguetón, que come algunas cosas solito, que duerme siestas más largas (¡aleluya!) y que ríe con el que le hace caritas. Masticable. Bonito. Ooooooyuyyyoidufañosjkdfñlakjsdñlf, que diría su tía Consuelo. 😉

Y quería compartirlo aquí para todos y todas los que están atravesando el valle de los primeros meses y el sol brilla poco, ¡ánimo! Ya queda menos de padecer noches en vela y frustraciones como lluvias de primavera. Llegan otras complicaciones, claro está (ejemplo: cambiar el pañal es una batalla contra sus impulsos suicidas por tirarse del cambiador…), peeeero este post es para hablar de lo bueno, que para algunos afortunados llega el día en que descubren que están embarazados, para otros llega el día del parto, para otros llega después de unos días de adaptación, y para otros llega meses más tarde, cuando hemos recuperado el sueño y la vida no es la esclavitud de dar el pecho cada cinco minutos… 🙂

Qué negro lo pintas todo”, puedes pensar, y no te culpo, porque yo he sido la primera en sentir que era demasiado difícil, pesado, cansado, estresante y gris. ¿Dónde está esa felicidad de la que hablan las madres, ese “es lo mejor que me ha pasado en la vida”? ¿Esta etapa de agotamiento y esfuerzo sin recompensa es lo mejor que te ha pasado en la vida? ¿Cómo era tu vida antes de esto? jaja Perdón, no quiero juzgar a nadie, es solamente mi cadena de pensamiento a las 3 de la mañana de un día cualquiera en el que no sé cómo afrontaré lo que viene a la mañana…

Y sé que no soy la única, he oído historias de madres que revientan interruptores de la frustración, otras que tienen que menear tanto a su niño para que se calme que sienten que lo están centrifugando, padres que se sienten completamente incapaces de calmar a sus bebés y se unen al llanto… (sí, yo también). En fin, que es bonito, sí, pero también es intenso, y la balanza, al menos en mi caso, estaba descompensada. Hasta ahora. <3

El mundo es definitivamente de muchos colores, incluyendo el rosa, y aunque lejos de ser fácil, el día a día es mucho más agradable, sorprendente, y definitivamente, tierno.

Gracias a Dios, todo llega. ¿Y vosotros, en qué etapa estáis?

¡Un abrazo! <3

Love baby flowers

7 thoughts on “Ternura

  1. Yo estoy en la etapa en la que leo posts de maternidad y lloro..?? Jajaja bueno, a lo mejor es sólo contigo, y por tu bebe y porque sois Ooooooyuyyyoidufañosjkdfñlakjsdñlf!!!!!

  2. Etapa de ALUCINAR con nuestras conversaciones, de DESCUBRIR cómo sus personalidades toman forma, de COMPARTIR aficiones, sueños y miedos… También de mirarlos y ver como va llegando el momento de ir soltando. Y eso me da más escalofríos… Disfruta de tu precioso bebote tierno. ❤

  3. ehhhhh….creo que me siento identificada y en algunos puntos MUY identificada 😉 pero ahora soy abuela y no de un nieto cualquiera, no. Abuela de ese bombón! love you <3

  4. Qué lindo Eli lo que cuentas.
    Yo estoy en la etapa en la tu hijo de 12 años ya ( sí! y llega!!! ) es el reflejo de todo lo que buenamente les enseñamos…palabras….gestos…y en la que empiezas a ver si los valores que le trasmitiste desde siempre empiezan a asomar en su comportamiento de hombrecitos.
    Ya no es miedo a los enchufes, ni a los chichones, ni a atorarse…ya es temor a qué vendrá…a si realmente está a salvo. La respuesta siempre es confiar en Dios y saber que El lo protege siempre.
    un abrazo Eli!

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