Notas sobre la maternidad

Hace poco más de un mes que nació Jean Luca. Es perfecto. Tiene todos sus dedos, dos ojos preciosos que no dejan de sorprenderme, una nariz redondita y unos labios… me lo como. Sí, sueno como una madre, quién me lo iba a decir. Ahora que duerme aquí a mi lado, en una posición de absoluto relax, me parece que el mundo gira en armonía con el todo. Anoche a las 6 de la mañana, cuando esos preciosos ojos no se cerraban después de 2 horas de contorsionismo nivel avanzado, provocado por los gases, me tenía danzando frustrada, no, no estaba en armonía… ¿por qué no me sé más canciones?

Confieso que estuve 4 semanas en piloto automático desde que nació. Mi cerebro no terminaba de hacer “click: tengo un hijo”. Empecé a preocuparme, ¿qué me pasa? Lo hablé con mi marido, y me di cuenta de que necesitaba escribirlo, procesarlo. Pero la verdad, no tengo tiempo ni energía a parte del que requieren las nuevas actividades: alimentar, limpiar y cuidar del bebé + llevar adelante una casa. Ezequiel ha sido y sigue siendo mis manos durante innumerables horas de lactancia, que suelen coincidir con las horas de preparación de nuestras comidas. Luego él se va a trabajar y yo me quedo con Jean Luca, y quizá alguna visita (que se agradece mucho), hasta que vuelve y cenamos. Algunas tardes se me hacen largas, pero agradezco el buen tiempo que me permite salir y dar una vuelta, aunque sea un rato corto, me airea la cabeza, ¡es demasiado y todo de golpe! El paseo me hace bien y a Jean también le relaja (casi siempre). Miro los árboles, me doy cuenta de que el universo es mucho más grande que mis ansiedades, y agradezco que mi hijo y yo estamos sanos después del increíble proceso que hemos atravesado. Gracias Señor, todos los días, por tanto.

Las noches… Embarazada, todo el mundo insistía en que durmiera, ya que después, sencillamente no lo haces, o al menos no seguido. Ya sé que la falta de sueño me convierte en algo con más rasgos de zombi que de humano, pero esto es nuevo. Hay que sumarle que me disperso cual aspersor por la casa y lo acompaño de un desorden muy poco práctico; luego hay que recoger y buscar dónde he dejado las cosas. Hacer la compra tras solo 4 horas de sueño y tratar de ser eficaz… buff, imposible. Menos mal que come bien y que no llora, solo cuando quiere comer o le molestan los gases o está cansado o… es un bebé, no se le puede pedir más.

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Sed, mucha sed. No sé cuántos litros bebo al día, igual que no sé cuántos pañales cambio ni cuántas tomas hace. Es a demanda, y pierdo la cuenta, mi memoria está algo floja. Hago un esfuerzo por acordarme de qué pecho le di la última vez, si no es evidente, para evitar problemas y tal. Pero tengo que pararme y pensar. Una amiga me recomendó que me pusiera una goma del pelo en la muñeca y la fuera cambiando según el pecho que diera. Me ha funcionado muy bien tres días; hoy me he puesto la goma en el pelo y vuelta al caos. Pero no estoy preocupada, es el cansancio.

Facebook, Instagram… jajaja. Las primeras dos semanas creo que me metí 3 veces. Después he ido entrando un poco más, sobre todo cuando Jean Luca está comiendo. Lo siento si fue tu cumpleaños y no te felicité, no fue queriendo. Es fascinante cómo pasan los días y toooodo ese montón de cosas que antes formaban parte de mi rutina ya no lo son. It’s a new life, baby. Lo bueno es que, en realidad, no lo echo de menos, al menos no como pensaba que podría echarlo.

El parto… mmm, ¿de verdad queréis saber? Lo voy a resumir en dos cosas: uno, mi umbral del dolor es más bajo que las temperaturas del ártico (en valores negativos, sí); dos, no sé cómo se anima una a tener más. ¡Y eso que todo fue bien! Prácticamente de libro. Rompí aguas a la 1:00 de la madrugada; empecé con contracciones a las 4:00; epidural-y-bendito-el-científico/a-que-la-inventó a las 12:30; y el niño salió después de cinco pujos a las 14:10. Unas horitas de nada, y luego los puntos y la sangre, y los mareos, y aprender a dar el pecho que resulta que también duele¡Es maravilloso! (Nótese la ironía. Y ya he dicho que mi umbral del dolor es—, bueno, lo estamos buscando.) En fin, el parto es la parte fea, y no la idealizaré ni le restaré ni una pizca de &%$!!!*!!! (al cuadrado y multiplicado por agotamiento), pero una certeza hay: pasa, se termina, tiene fin.

Y es ahí cuando empieza otra etapa, un cambio de identidad. Ya no soy solamente mujer, esposa, hija, amiga, guionista, española y blabla, ahora soy también madre. Este calificativo es fuerte, socialmente tiene un peso significativo y transformador. Aún está por ver cómo me afectará a corto-medio plazo. A efectos inmediatos supone un desafío diario de esfuerzo y amor, superando obstáculos desconocidos, ampliando la gama interpretativa de llantos, y elevando a la enésima potencia el multitask. Madres del mundo, la mía primero, os admiro. Algo voy aprendiendo: creo que es muy importante saber pedir ayuda cuando se necesita, y ser misericordiosa con una misma, sobre todo cuando estoy al borde del desborde – que suele ser un par de veces al día…

Algo voy aprendiendo: creo que es muy importante saber pedir ayuda cuando se necesita, y ser misericordiosa con una misma, sobre todo cuando estoy al borde del desborde – que suele ser un par de veces al día…

Jean Luca tiene un mes y su fuerte no es la paciencia – por eso la mía ha de ser el doble. Sus llantos son su forma de comunicarse y sus sonrisas son involuntarias – está en mí (en nosotros) enseñarle con el ejemplo que ambas son parte de la vida, pero que mucho mejor sonreír que llorar por las esquinas. Tenemos un largo camino que recorrer, me recuerdo a mí misma, cuando me fallan los brazos después de muchos minutos de mecerle, es cansado, pero también es mágico. Cómo no va a ser mágico mirarlo y ver una persona completamente nueva, muy pequeñita y preciosa, que se aferra a mi cuerpo con urgencia, y experimentar cómo mi cuerpo produce aquello que él necesita para crecer… es un milagro, magia perfectamente diseñada.

Cada día es diferente, aunque ya tengamos pequeñas rutinas: el paseo en mochila, el baño, y los bailes con Frank Sinatra que nos llevan volando a la luna. Y abrazos, muchos abrazos, y palabras de afirmación, para que sepa que es amado.

Así son ahora mis días. El pequeño revolucionario ha llegado.

Seguiremos informando. Un abrazo 😉

15 thoughts on “Notas sobre la maternidad

  1. Me encanta leer como espresas ..
    Jean Luca es maravilloso,loshijos son”como la guinda” jaja

  2. “..y abrazos, muchos abrazos.. ¡No puedo esperar para el mío!!” <3 Me ha encantado leerte, súper mamá!

    1. Gracias!! Yo tampoco puedo esperar, qué ilusión y qué poquito queda!!

  3. Mi pequeño Lucas cumple tres meses la próxima semana. No podría haber expresado mejor todo lo que he sentido en estos escasos tres meses, se les ama tanto y a una velocidad tan vertiginosa que realmente asusta. Gracias por este post, hace que una no se sienta ni sola ni loca de remate! Disfruta cada instante porque no volverá a ser igual nunca.
    Ánimo súper mamá!

    1. Muchas muuuchas gracias por el comentario, Rakel! Me pregunto una y mil veces para qué lo hago, así que saber que te ayuda a sentirte acompañada es de mucho ánimo. Estamos cuerdas y en la lucha diaria por ser lo mejor que podemos ser, por nosotras y por nuestros pequeños. Un abrazo fuerte!

  4. Ojalá pudiera estar ahí contigo…. yo ya estoy en una etapa diferente, Leo está más rico que nunca! Pero recuerdo las primeras semanas casi como una pesadilla… Con los llantos inexplicables, los puntos, las noches en vela, el miedo y la incertidumbre… Lo bueno es que aunque seas primeriza cada día tienes un día más de experiencia, y aún teniendo muchos momentos en el que tu paciencia haya rebasado sus límites, cada día será un poquito más fácil. Ojalá pudiera estar contigo para reír y llorar juntas y compartir experiencias de la locura de la maternidad. Seguro que lo estás haciendo genial, no hay más que ver lo hermoso que está Jean Luca! Os quiero!

    1. Alba, no pasa un día en que no recuerde algún momento que viví a tu lado cuando pasaste por esto hace un año. Me enseñaste muchísimo, con tus acciones y también con tus silencios, con tu increíble fortaleza ante cada reto, eres un ejemplo de amor a Leo, a Abraham y a nosotros. Estás mucho más cerca de lo que crees, y doy muchas gracias a Dios por ello. Te quiero!

  5. Preciosa, seguro que eres una madre fenomenal para Jean Luca. A ser madre se aprende, pero tú tienes claro lo más importante: Amarlo y demostrárselo.
    ¡Un abrazo guapa! Ánimo en las largas noches de cansancio y aliento en las duras pruebas de paciencia. Se os quiere.

  6. Me dan ganas de llorar prima.. De tristeza por no estar ahí viviendo estos momentos contigo, de alegría por verte vivir este sueño (que a veces pensé más mío que tuyo hahah), de cansancio porque me imagino lo horrorosamente cansada que estás.. Pero te quiero, y a ti pequeño Jean Luca. Y no puedo esperar a veros en agosto!

    1. Motivos para llorar siempre tendremos, jaja, pero también para sonreír, miles. Te quiero mucho y no veo la hora de darte un súper abrazo!

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