Maquillaje – el antitutorial

Dándole vueltas al post de este martes sobre un tema que nos afecte especialmente a las mujeres, he decidido hablar sobre maquillaje. Las razones son varias, y voy directa al grano (ese que hay que taparrr con kilos de corrector!!).

Punto uno. No soy de maquillarme todos los días, más bien casi nunca. Lo que sí hago y desde la adolescencia es lavarme bien la cara e hidratarla. Para mí el mejor invento de los últimos años es la BB Cream, crema hidratante con un poco de color: de un solo paso te hidratas e igualas el tono de la piel. Gracias a mis padres porque en su mezcla genética me dieron esta piel y a mi madre que me enseñó buenos hábitos para cuidarla. Esta es una de las razones por la que el maquillaje me resulta un tema controvertido: porque he tenido la “suerte” de no padecer acné, ni manchas, ni derivados, nunca he sentido la necesidad de taparlos, y por lo tanto, el maquillaje, en mi caso, casi siempre ha sido una herramienta para lograr un rostro más saludable o atractivo, según la ocasión. Entiendo que mi caso no es más que el de un porcentaje de la población y más bien pequeño…

Punto dos: Admiro mucho a la mujer que se maquilla todos los días, a mí me da una pereza terrible. Es decir, no critico a la que le gusta hacerlo, me parece que debería ser opcional y que ambos tipos de mujeres deberíamos convivir con aceptación la una de la otra. Lo que me da rabia es ese porcentaje de población que no puede salir de casa sin maquillarse, ¿por qué? ¿quién te va a mirar a la cara y decirte que no tienes derecho a pisar la calle? He tenido muchas conversaciones con mujeres distintas sobre el tema, y me encantan aquellas que se maquillan porque lo disfrutan, porque de verdad les hace sentirse mejor y les aporta bienestar. Por otro lado, me entristecen las otras, en las que yo también he llegado a estar en momentos vulnerables, que nos maquillamos porque sentimos que es la única manera en que somos válidas, respetables o aptas para la interacción social. El maquillaje se convierte entonces en una máscara que intenta tapar nuestra inseguridad y nos permite enfrentarnos con el mundo; ya no es más una ayuda o herramienta, es el medio por el cual estamos completas. Y yo me pregunto, ¿qué nos ha hecho llegar a ese punto? Respuesta: la creencia propia de que nuestro exterior no es bello. No voy a hacer un post sobre “belleza interior” porque no quiero escribir una película de Disney, solo diré que si tienes esta lucha, te animo a hablar del tema con quien tengas confianza, y lo hables a cara descubierta, porque no se trata de cómo es tu piel o tu cara, se trata de cómo eso te hace sentir.

El maquillaje, creo, es una herramienta increíble, pero no debe ser más que eso, porque tú y yo somos bellas a rabiar sin él. La belleza reside en sentirnos seguras de nosotras mismas, y esa seguridad no nos la puede dar el maquillaje. Amarse (equilibradamente) a una misma es el primer paso en encontrar esa seguridad, así que, la próxima vez que te mires al espejo, te animo a que te recuerdes a ti misma que eres bella, digan lo que digan los demás, y que ya tienes todo lo que necesitas para enfrentarte con el mundo y salir victoriosa, ¡ya se van a enterar!

Punto tres. El maquillaje me parece un arte. Y a la vez, me parece una esclavitud. Tiene que ver con lo que decía en el punto anterior. Según para qué se use y con qué fin, para mí tiene o pierde todo el sentido. Pongo un ejemplo. Muchos días, la única razón por la que me maquillaba era porque sabía que al sitio al que iba, todas las demás estarían maquilladas, y yo iba a ser la única fea (o así me hacía sentir). Esto me ha dado mucho que pensar a lo largo de los años porque me daba rabia. ¿Por qué nos tenemos que maquillar todas? ¿Quién dice que maquilladas estamos mejor? No me quiero extender mucho, pero a lo que voy es a la realidad de un canon social al que nos sometemos para estar “presentables”. Y es injusto, porque no se aplica a los hombres, se nos aplica solo a nosotras, y encima nos lo hemos comido con patatas (traducción: nos lo hemos creído sin protestar). 

¡Claro que una parte de mí quiere llamar a la rebelión! ¡Basta! ¡La vida no tendría que ser así! ¡A parte de la esclavitud que supone para nuestra autoestima, es un gasto terrible de tiempo y dinero! ¡Qué injusto! Pero ahí está, es un hecho, y yo misma formo parte del sistema, pienso estas cosas y a la vez tengo mi neceser con maquillaje que me pongo varias veces al mes, y la BB Cream que me parece el mejor invento… en fin… contradicciones. Por si algún día nos levantamos con buena autoestima, hay toda una industria que nos dice qué aspecto debemos tener, y que estemos tranquilas, ya que siempre podremos recurrir a la cirugía para “corregir” aquello que se le escape al maquillaje. Qué difícil y petarda esta vida occidental y desarrollada, que aún teniéndolo todo, necesita generar en nosotras constantes insatisfacciones para que consumamos sus productos y así nos sintamos “bien”. No voy a llamar a la rebelión, pero sí me gustaría por lo menos hacer un llamado a la reflexión. 🙂

Para terminar con un tono más alegre, comparto un vídeo de Amy Schumer, comediante de Estados Unidos, que trata éste y otros muchos temas con humor y verdad en diferentes capítulos de su serie (en inglés) Inside Amy Schumer. No tiene pelos en la lengua, así que no os asustéis. A mí éste me parece genial: “Girl, You Don’t Need Makeup” – “Nena, no necesitas maquillaje”.

¿Qué os parece? ¡Dejadme comentarios, preguntas o lo que queráis, por aquí o por twitter/fb, y seguimos hablando! Que tema hay para rato…

Un abrazo –

6 thoughts on “Maquillaje – el antitutorial

  1. Yo tampoco soy de mucho maquillaje…pero hay días que sí me apetece. Creo que lo importante es no dejarte atrapar por “el que pensarán/dirán los demás” y ser capaz de experimentar lo que te apetezca ese día. El maquillaje es como la moda, puedes expresarte a través de ellos (se convierte en arte) o puede ser un disfraz para no enfrentar quién eres (se convierte en atadura). ¿Te he dicho ya cuánto me gusta leer y que nos invites a pensar? ?

    1. Totalmente de acuerdo, Noemí! Gracias por tu comentario, me alegra muuucho que te guste, besos!!

  2. Llevo una temporada pensando lo mismo que tú. No solo hay que maquillarse, además hay que ir depilada de pies a cejas, con una melena bonita y sin canas, y estar delgada. Justo el otro día vi un programa de televisión en el que el jurado eran dos mujeres y un hombre: las mujeres, de lo mejorcito que hay en cuanto baile y voz, guapísimas, con largas melenas, perfectamente maquilladas, con cuerpazos, todo esto con la ayuda de algún buen amigo cirujano; y el hombre, un buen humorista, con sobrepeso, gafas y el pelo canoso. ¡Qué injusto! Las mujeres no sólo tenemos que ser buenas en nuestra profesión, también tenemos que ser guapas para triunfar. Y aún así, como tú dices, yo soy la primera que intenta que no se me note si he engordado o no he dormido bien o que me están saliendo canas desde hace una temporada… Al fin y al cabo a todas nos gusta vernos guapas cuando nos miramos en el espejo, y es la sociedad, y no nosotras, quien decide los cánones de belleza de cada época.

    1. Muchas gracias por tu comentario! Está claro que es muy difícil encontrar la motivación correcta para cada día, ánimo. Y en cuanto al canon de belleza actual, totalmente de acuerdo con lo que comentas, se ha impuesto uno para los hombres y otro para las mujeres y son ¡totalmente diferentes! En el caso de las mujeres es único, en el caso de los hombres hay varios “tipos”, el gracioso no tiene que preocuparse por su estado de salud, jeje. A la vez, se trata de una persona segura de si misma, a la que no le “importa” la opinión del otro, quizá es para aprender. Buena reflexión! Un abrazo fuerte!

    2. Pues yo pienso que tengo las dos hermanas más guapas del mundo y que si no se ponen ni una pizca de maquillaje siguen siendo preciosas. He dicho.

      Aparte de eso, muchos días (sobre todo los jueves, no sé qué pasa con los jueves pero me caen mal) me pongo maquillaje porque sé que tengo cara de muerta y sé que la gente me va a decir”Te encuentras bien?” y cosas así…. Mejor un poco de maquillaje que tener que dar explicaciones y no pasa nada. Pero en el ambiente en el que estoy ahora la gente no le da tanta importancia al físico, a diferencia de España y Argentina. La verdad es que eso se agradece. Cuando vuelva a España lo voy a pasar fatal porque se le da tantísima importancia! Creo que una cosa que nos ayudaría entre nosotras sería recordarnos las unas a las otras que somos guapas sin maquillaje y que no pasa nada si tenemos unos kilos de más. ¿A quién le importa? Nuestra profesión no es de modelo. ¡Qué obsesión la de nuestra sociedad! Es importante estar sana, pero hasta qué punto? Vas a mirar mal a tu amiga porque no está yendo al gimnasio y no pierde esos kilos de más? Pues no, fíjate en lo bonitos que son sus ojos o su sonrisa y díselo. ¿Por qué razón tenemos que ser todas flacas?

      Great post Elisabet!!

      1. Me parece muy bien que nos hagamos esos recordatorios de vez en cuando. Eres preciosa sin maquillaje, y cuando te pones maquillaje, eres preciosa con maquillaje 😉 Lo qué sí pienso es que la salud es importante, no se trata de estar flaca, sino de estar en forma, que puedes tener etapas en las que te puedes cuidar más o menos, pero que en general deberíamos también animarnos a estar sanas y fuertes, ya que nos va a ayudar en todo en la vida (creo que lo comenté en el post del embarazo). Gracias por tu comentario! Un beso!

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