Juego de palabras

En poco menos de un mes se cumple un año de mi llegada a Buenos Aires. Y como decía en el post anterior de esta sección, ¡vaya año! Para celebrarlo, quiero compartir algunas primeras impresiones. Son cosas que anoté al principio, a las que poco a poco me he ido acostumbrando, y ahora forman parte de la vida cotidiana.

Lo primero es el vocabulario, nada que ver… Lo llamamos español, sí, pero ay amigo, nada que ver. Desde la construcción de las frases hasta cientos de palabras que no se usan, o significan cosas distintas, hay que aprender para no meter la pata y conseguir lo que uno busca.

Por ejemplo, si entro en una ferretería y pido una regleta, seguramente me digan que si quiero una regla me vaya a una papelería. Aquí la regleta (cosa para enchufar varias cosas a la vez) se llama zapatilla. Sí, las zapatillas de deporte se llaman deportivas. ¿A que es divertido?

Si estoy en la frutería y pido calabacín, el verdulero me preguntará que si quiero calabaza y señalará la calabaza naranja. No, la palabra correcta es zapallito; porque si pido zapallo, también es la calabaza naranja. Muy rica la calabaza naranja, pero no es lo que busco. Ésa la aprendí rápido cuando la verdulera me sacó un trozo gigante de calabaza que acababa de cortar para mí y yo le dije con cara de “trágame tierra” que eso no era…palabras frutería

Y lo mismo si voy a una heladería y quiero helado de fresa, porque aquí la fresa se le dice frutilla. O de piña; piña te dan para hacerte un moratón (que se dice moretón); si quieres piña, hay que pedir ananá. Y si quieres nata montada, asegúrate de pedir crema chantilly (jiji, es que son muy finos para esto de la nata, ¿verdad?).

Una muy divertida es la de tarta/torta. Una amiga argentina buscaba en un recetario español la tarta de queso, y me dijo que no entendía por qué solo le salía una tarta dulce, ¡con mermelada! Claro, para ellos las tartas son saladas, y se comen mucho, tarta de jamón y queso, de espinaca, de verduras, de choclo (maíz)… Las tartas que los españoles conocemos como dulces, se llaman tortas. ¡¡Importante no confundir, una vocal puede arruinarlo todo!! jejeje

palabras comidas

También está el mundo del transporte. Comparto alguna de las anotaciones que hice allá por febrero (2015):

  • Esperando el colectivo (bus) bastante rato. Cuando llega, levanto mi brazo en señal de petición de parada, pero no para. Cabreo monumental de la española, ninguna otra persona en la fila se inmuta, e incluso alguno se ríe del grito de indignación que he metido. Aquí, se ve, es normal. Me calmo resignada…
  • La ansiedad de no querer salir a la calle por no conocer nada, no saber orientarme, no querer perderme o sentirme insegura. Es la primera vez que voy en subte (metro) sola, en busca de Zeke que sale de un ensayo. Miro 6 veces el plano y aún así me hago un lío con las calles Callao y Córdoba. Eso sí, felicidad triunfal cuando lo encuentro.
  • La ciudad se conoce mucho mejor en bici, la bicisenda (carril bici) es mi salvación del verano.
  • El peatón es vulnerable en cualquier circunstancia el 100% de las veces. En la práctica, ningún auto (coche) se va a parar a no ser que un semáforo lo indique. Y si es un colectivo, corre por tu vida.

Una vez que aprendí algunas de estas palabras y temas de orientación y seguridad vial, la vida era otra cosa. Tengo que darle las gracias especialmente a mi marido Ezequiel y a su prima Pamela, que me enseñó un montón pacientemente y siempre hizo de traductora silenciosa de mis palabras españolas sin reírse de mí. ¡Eres un sol!! (Si te estás preguntando si algunos se rieron, sí, es más, se siguen riendo, pero ahora yo también me río, y los mando a freír espárragos de vez en cuando… ¡ya verán ellos cuando tengan que aprender a pedir algo en Cádiz!)

palabras random

El mundo del supermercado es otro por descubrir:

  • El pelo rizado está totalmente discriminado. Encontrarás chorrocientos productos para alisar tu melena, pero el bote de espuma es enano y te costará una fortuna. ¿Qué hago? Pido que me lo traigan de España. ¡Gracias Marta y Manu al rescate!!
  • Olvídate de los tampones con aplicador, no hay. Tampones sin aplicador, hola siglo XVIII…?
  • Gel de ducha a precio de marqués y más o menos 2 marcas para elegir. Pastilla de jabón se ha dicho. ¿Mercadona, cuándo vienes a Argentina?
  • El papel higiénico de una capa, que aquí dicen “hoja simple”. Has oído bien, una capa, tipo servilleta de bar. Es decir, hay que gastar medio rollo cada vez. En cuanto tengo mi propia casa, compro el de doble hoja (dos capas) y me doy cuenta de por qué la gente compra el de una capa… pero yo hago esa inversión por el medio ambiente y porque no puedo concebir mi vida higiénica de otra manera.

Obviamente no es todo así, ¡no os asustéis! Para contraste, los supermercados están llenos de variedades de alfajores que hacen que cualquier día merezca la pena. La pasta fresca es maravillosa, rica y accesible en cualquier supermercado. La verdura tiene sabor, en su mayoría, y hay mucha variedad para elegir también en frutas. Y para moverse por la ciudad, si llega el momento en que necesitas un taxi, las tarifas son muchísimo más baratas que en España, y además te garantizan una buena experiencia al límite, tendrás la sensación de formar parte del rodaje de Too fast, too furious.

Cuando nos pusimos a buscar piso tuvimos que seguir con la adaptación, primero porque no se dice piso, se dice departamento. Y a la hora de buscar online te preguntan cuántos ambientes quieres. Por ambiente se entiende habitaciones y salón; por lo que si quieres 2 habitaciones y un salón, buscarás un departamento de 3 ambientes. ¡Buena suerte! A nosotros nos costó muchísimo, pero al final salió y fue mucho mejor de lo esperado, gracias a Dios. El tema es que aquí los gastos de comunidad los paga el inquilino, se llaman “expensas”, y no están incluídas cuando uno limita la búsqueda por precio de alquiler en la web. La sensación es parecida a comprar un vuelo “low cost”, el precio inicial nunca jamás va a ser el precio final. Prefiero ni recordarlo porque me sale urticaria. Solo diré que cuando firmamos el contrato de alquiler de 2 años (aquí es lo común, con un aumento del 12% en el precio del alquiler semestral gracias a la situación económica particular del país), fue uno de los días más felices. ¡¡No, no nos moverán!! 

El vocabulario se amplía de nuevo cuando quiero hablar de ropa. Todavía estoy aprendiendo, porque lo que yo llamo abrigo, aquí tiene 3 o 4 palabras distintas. Y para las cosas del bebé, en fin, es la historia de nunca acabar (carrito = cochecito; biberón = mamadera)… Pero ya estoy mucho más canchera que hace un año (canchera = llevarlo bien)!!

¿Conclusión? Paciencia, mucha paciencia, y sentido del humor. Y nada de desanimarse, ¡¡si es el mismo idioma!! 😉 

2 thoughts on “Juego de palabras

  1. Por fin me he dado otra vuelta por tu blog! Me encanta. Pero esta entrada en concreto me ha hecho reir, mucho! Y echar de menos, mucho tambien 🙂 Sigue escribiendo!!!

    1. Gracias Consu, me alegro que te haya gustado. Un abrazo! <3

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